Sin duda, cambian las costumbres. Lo que antes era apto para especialistas en la materia parece estar ahora en las mentes de las amas de casa deseosas de ser únicas, en las de escolares imaginativos o en las de acaudalados materialistas que gracias a su riqueza podrán separarse de la Tierra. Los viajes turísticos al espacio son ya una realidad.
Se calcula que dentro de unos quince años esta idea se verá muy normal, pero, ¿quién se atreverá?. Parece ser que los valientes son muchos: más de un millón de personas elegirán pasar sus vacaciones más allá de la órbita terrestre. ¿Quién acogerá a tal masa humana?. No hay problema. El hombre ya se encarga desde el viejo planeta y hace reales sus proyectos de construcción de hoteles, y éstos sí que serán calibrados según las estrellas. Se prevé que para el año 2017 esté consolidado el primero de ellos. Hasta el momento, los viajes sólo serán de ida y vuelta, por mera curiosidad, porque habrá que tantear el terreno, antes de hacer noche en tan misteriosos parajes.
Como es habitual, los americanos son los pioneros en construir castillos en el aire. Por eso, ni cortos ni perezosos, algunos empresarios se han puesto manos a la obra en la construcción de albergues y en la organización de cruceros atractivos sin limitarse ante la idea de que lo que el viajante verá por la ventanilla será una noche oscura, sin los contrastes del sol conocido.
El mercado levantado al respecto no parece sentirse cohibido. Ya la empresa hotelera Budget Suites of América anunció la asignación de quinientos millones para la construcción de una nave crucero que se desplazaría entre una órbita terrestre y la luna.
Otra empresa hotelera que reafirma el nuevo filón de oro es la Hilton, que desea que su nombre sea el primero en asentarse espacialmente. ¡Y su apuesta es realizable a tan sólo unos quince años!. Por su parte, la firma Too&Goo de Honolulu estudia la posibilidad de montar un complejo espacial de vacaciones en órbita baja, con capacidad para cien personas. Ya han pensado hasta en la alimentación a la que se verán sometidos: cultivo hidropónico. Su oferta se amplía a paseos espaciales y a una visita a la Estación Espacial Internacional. El año que se piensa como posible: 2017.