Estas son sólo algunas de las novedades tras la publicación del reglamento de controles de seguridad en los aeropuertos que ha dado a conocer la UE. De este modo, y siempre sin comprometer la seguridad en los aviones, se quiere reforzar la transparencia de estas normativas, si bien algunos elementos catalogados como sensibles no se revelarán.
Se trata, en todo caso, que los viajeros puedan saber a qué atenerse y reclamar sus derechos si se llegan a vulnerar. ¿El objetivo? Impedir diferentes interpretaciones de las normas como ocurría hasta ahora como podría ser considerar una raqueta de tenis una posible arma o impedir subir a bordo un potito de bebé. Y es que con la publicación de la normativa se facilitan las cosas para los pasajeros que viajen con niños, ya que con la nueva legislación europea se permite aumentar la cantidad de alimentos infantiles que se pueden subir al avión; cosa que también sucede en el caso de los productos dietéticos.
En cuanto a la relación de objetos que los pasajeros pueden embarcar en su equipaje de mano, los líquidos -incluidos geles, lociones y aerosoles- deben tener una capacidad máxima de 100 mililitros y colocarse dentro de bolsas transparentes cerradas, eso sí, con capacidad máxima de un litro. Serán objetos prohibidos, por el contrario, todos aquellos elementos afilados o punzantes, armas de fuego y sustancias inflamables, explosivas, químicas o tóxicas.
Sobre el tema de no obligarnos a pasar descalzos el arco de seguridad o quitarnos el cinturón, según la normativa publicada en los países de la UE sólo deberían pedirnos entregar el abrigo o la chaqueta.
El 11S, un punto de inflexión
El control de seguridad en los aeropuertos de todo el mundo se endureció de forma notable tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York. Meses más tarde, ya en 2002, se aprobaba la norma europea de seguridad aérea con algunas medidas que no deberían publicarse, sino sólo ponerse a disposición de las autoridades pertinentes.
La curiosidad es que el nuevo reglamento, publicado en el diario oficial de la Unión Europea el pasado 19 de agosto y que entró en vigor al día siguiente, en un principio pasó desapercibido por muchos viajeros, si bien algunos de ellos ya empiezan a reclamar ahora sus derechos al pasar los controles de seguridad de los aeropuertos.