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Electrodomésticos eficientes: otra forma de "comprar verde"

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  • Lavadora: después del frigorífico y el televisor, es el electrodoméstico que más energía consume en el hogar. La mayor parte de la energía que consume (entre el 80 y el 85%) se utiliza para calentar el agua, por lo que es muy importante recurrir a los programas de baja temperatura. Hay lavadoras en el mercado que incluyen diferentes sistemas para consumir menos agua y por tanto ahorrar energía: sondas de agua, que miden la suciedad del agua y no la cambian hasta que sea necesario hacerlo; sistemas de riego y goteo que recuperan el agua sobrante de los centrifugados y otros que reconocen automáticamente la carga y seleccionan el programa más adecuado.

  • Lavavajillas: es uno de los electrodomésticos que más energía consume, correspondiendo el 90% de ese consumo al proceso de calentar el agua. Existen en el mercado los llamados lavavajillas bitérmicos, que tienen dos tomas independientes, una para el agua fría y otra para la caliente. Esta última utiliza el sistema de calentamiento con que ya contamos en nuestra instalación. Gracias a ello, se reduce un 25% el tiempo de lavado y se ahorra energía.

  • Secadora: este electrodoméstico es un gran consumidor de energía; por tanto, es recomendable limitar su uso a situaciones de urgencia o cuando las condiciones climatológicas no permitan el secado tendiendo la ropa al sol. En cualquier caso, es conveniente centrifugar la ropa antes de meterla en la secadora. También hay que tener en cuenta que los equipos con ciclos de enfriamiento progresivo permiten terminar de secar la ropa con el calor residual de la secadora. Dependiendo del sistema de calentamiento del aire, podemos encontrar secadoras eléctricas y de gas. En estas últimas el secado es más eficiente energéticamente.

  • Hornos: existen hornos a gas y hornos eléctricos. Estos últimos son más frecuentes entre los usuarios domésticos. Los hornos eléctricos disponen del etiquetado energético que nos facilitará el conocer qué aparatos son más eficientes.

  • Fuentes de luz domésticas: la luz forma parte de nuestra vida, por este motivo es una de las necesidades energéticas más importantes en un hogar y representa aproximadamente la quinta parte de la electricidad que consumimos en la vivienda; por este motivo es importante utilizar lámparas de bajo consumo, también conocidas como lámparas "compactas". Son más caras que las bombillas convencionales aunque, por el ahorro en electricidad, se amortizan mucho antes de que termine su vida útil (entre 8.000 y 10.000 horas). Duran ocho veces más que las bombillas convencionales y proporcionan la misma luz, consumiendo apenas un 20-25% de la electricidad que necesitan las incandescentes.

  • Aire Acondicionado: es uno de los equipamientos que más rápidamente está creciendo en el sector doméstico. En el aire acondicionado se puede conseguir ahorros de energía superiores al 30%, instalando toldos en las ventanas donde da más el sol, evitando la entrada de aire caliente en el interior de la vivienda y aislando adecuadamente muros y techos.