"¡Pierde 4 kilos en 5 días!", "El agua en las comidas engorda"... ¿Cuántas veces has leído estas frases en tus revistas favoritas? ¿Cuántas veces las has creído? Son los anzuelos de las llamadas "dietas milagro", drásticos regímenes que tienen un efecto contrario al que prometen y acaban siendo un riesgo para la salud. La paciencia y los pequeños logros cotidianos son el único "milagro" en la lucha contra el sobrepeso.
Según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) más del 30% de los españoles tiene problemas de obesidad o sobrepeso, y una de cada cuatro personas quiere adelgazar. Aún así, el 80% de la población no cree que haya que pedir consejo médico para perder peso, aunque saben que se trata de un problema de salud y no sólo de estética. Ante este panorama, no es extraño que la mitad de los españoles confiese haber recurrido a métodos adelgazantes que han puesto en peligro su salud.
En España, según afirma la Fundación Española de Nutrición (FEN), menos de la mitad de las mujeres (concretamente el 42%) están satisfechas con su peso. Si a ello le sumamos que, según la SEEN y la SEEDO, el 92% de los adultos españoles estarían dispuestos a copiar el método de adelgazamiento que le funcione a alguien de su entorno, tenemos el terreno abonado para el auge de las dietas milagro, que despiertan la ilusión ficticia de mejorar el aspecto físico de forma fácil y rápida.
Falsas promesas
Un estudio de 36 dietas milagro realizado por la Asociación de Dietistas-Nutricionistas Diplomados de Navarra (ADDENA), afirma que estos regímenes son deficitarios de algún nutriente esencial, y pueden acarrear problemas de salud si se siguen de forma continuada. Además, no son útiles para conseguir el objetivo que prometen: reducir peso de forma sana y duradera.
Las dietas milagrosas se presentan bajo diversas categorías y denominaciones: dietas hipocalóricas desequilibradas, con un bajo contenido energético; dietas cetogénicas, que predican en el consumo de un único grupo de alimentos; dietas disociadas, basadas en la teoría que los alimentos no engordan por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones; dietas depurativas, ayunos y semiayunos; dietas pintorescas, monotemáticas, de choque y absurdas en general, como la dieta de la alcachofa, de la piña, del buen humor, de los colores, de las 3P, de las sopas comegrasas..., y dietas psicológicas, que, si bien pueden conseguir reducir el consumo calórico, no deben hacerlo a costa de comprometer el aporte adecuado de cantidad de nutrientes.
A medio camino entre la dieta y el tratamiento médico se encuentran las dietas tóxicas. En el mercado hay unos 600 productos milagro (cápsulas, pastillas, infusiones, tisanas, parches...) que se anuncian como "adelgazantes" y que no lo son en absoluto. Muchos de ellos son ilegales y atentan contra la salud, ya que se han identificado entre sus componentes anfetaminas, hormonas tiroideas, antidepresivos, estimuladores del sistema nervioso central, anorexígenos, etc. Más de un centenar de estos productos fraudulentos han sido retirados del mercado.
Los efectos de creer en los milagros
La lista de efectos adversos de las dietas milagrosas es cuanto menos espeluznante: hipotensión, alteraciones gastrointestinales (náuseas, estreñimiento, diarrea, cólicos abdominales), fatiga y mareos, intolerancia al frío, sequedad de la piel, caída del cabello, deshidratación, pérdida de masa muscular y proteína visceral, descalcificación ósea, daños renales, amenorrea, ataques de gota, exceso de acetona, mal aliento, trastornos psíquicos (insomnio, ansiedad, depresión) e incluso incremento del riesgo cardiovascular (arritmias cardíacas intratables y muerte).
Según los expertos en nutrición, el 95% de las personas que siguen alguna dieta milagro acaban experimentando el descorazonador "efecto yo-yo": recuperan el peso perdido, casi siempre con algún kilo de propina.
Cuidado inteligente
Un programa dietético saludable contempla un adelgazamiento moderado (0,5-1,0 kg/semana), tiene objetivos personalizados, se desarrolla con la supervisión de un profesional (dietista-nutricionista), incide en el cambio de hábitos a largo plazo (nutrición y actividad física) y aporta todos los nutrientes esenciales.
No todas las calorías son iguales. Muchos alimentos aportan calorías "vacías", de escaso valor nutritivo. Las calorías inteligentes son las que contienen una mayor proporción de nutrientes esenciales: Calcio, Vitaminas B y D y proteínas de alta calidad. Para el cuidado inteligente de nuestro peso bastan pocos pero efectivos pasos:
- Comer cinco veces al día.
- Desayunar siempre e incluir lácteos, fruta y cereales y derivados, como galletas con fibra.
- Prioriza la calidad de las calorías frente a la cantidad.
- Bebe un mínimo de un litro y medio de agua al día.
- Intenta llevar un estilo de vida activo: andar, subir y bajar escaleras, etc. y cuatro veces a la semana durante 30 minutos práctica alguna actividad física un poco más intensa, como ir en bicicleta o nadar.