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Dedícate un poco de tiempo

Es inevitable el paso de los años, pero tenemos en nuestras manos la posibilidad de poder retrasar al máximo ese transcurrir del tiempo mediante unos mínimos cuidados que hemos de practicar diariamente o con cierta regularidad y que deben ser sagrados.

GRACIA ELVIRA / MUJERACTUAL
La primera regla es mantenernos limpios tanto por dentro como por fuera, es decir, hay que eliminar todas las toxinas que entran en nuestro cuerpo a través del aire, de los alimentos, etc. Los órganos encargados de esta limpieza son los riñones y éstos excretan la suciedad a través de los líquidos que ingerimos. Por tanto, es recomendable beber mucha agua, de 1 litro a 2 diarios.

Hay que olvidarse del alcohol, el tabaco y las grasas para que nuestra piel presente un color transparente. El tabaco hace que la piel oscurezca y tenga un color opaco, sin luz.

El descanso diario es fundamental para tener un aspecto atractivo, dormir al menos siete u ocho horas nos relaja y es necesario para la regeneración celular, fundamental para mostrar un cutis luminoso y limpio.

De vez en cuando para hacer una limpieza general de nuestro organismo, incluida la piel, es conveniente realizar uno o dos días de ayuno. Estaremos un día tomando sólo infusiones o zumos de fruta para descargar y limpiar profundamente nuestro cuerpo. Es increíble cómo esta práctica se refleja en nuestra cara, porque además de limpiar lo que hacemos es hidratar en profundidad.

Para eliminar las toxinas del organismo es bueno generar sudor, porque por la transpiración se eliminan gran parte de las impurezas del interior. Tomar saunas esporádicamente, una vez a la semana por ejemplo, es saludable pero no es conveniente exceder de 15 minutos, ya que no es demasiado recomendable el calor excesivo para las personas que tienen problemas de varices o de mala circulación sanguínea. Con el vapor de agua, se abren los poros y se limpia la piel.

Hay personas que sufren de sinusitis o de rinitis alérgica y el aspecto de su cara se presenta algo inflamado. Podemos evitar en gran medida esta inflamación, limpiando las fosas nasales con agua y sal, más concretamente debemos mezclar un tercio de una cucharada pequeña de sal en un vaso de agua templada. La manera más cómoda de aplicar este suero es mediante una pera de goma, se introduce el agua por una fosa de la nariz de forma que ésta salga por la otra, así se crea un círculo abierto por el que se van expulsando restos de mucosidad y suciedad acumulada, evitando que se produzca una posible infección.