El tratamiento quirúrgico de las varices es una de las soluciones más efectivas para su desaparición definitiva, sin embargo este tipo de operación no es recomendada para todo el mundo, antes deberá hacerse un estudio detallado del estado del enfermo y de las posibilidades de erradicación de la enfermedad mediante los distintos tratamientos existentes.
Fleboextracción
Así se conoce propiamente a la operación que consiste en la extirpación de las venas que presentan una acumulación de líquido y que son las causantes del dolor de piernas, de la sensación de pesadez y a su vez de ese aspecto tan antiestético.
La operación necesita el internamiento del enfermo en un hospital ya que habrá que administrar anestesia para poder efectuar una incisión en la pierna y así encontrar la vena afectada y extirparla mediante un aparato llamado "fleboextractor" que es una especie de tubo elástico que se coloca en la vena para facilitar su extracción. No sólo se opera sobre esta vena principal que es la que está en peor estado, sino que el cirujano debe extirpar también o al menos taponar todas aquellas pequeñas venitas circundantes que comunican con la principal para evitar de nuevo una acumulación de líquido en ellas. De esta forma se favorecerá que la sangre circule a través de venas sanas.
Al día siguiente de la operación es recomendable andar unos cinco minutos cada hora, el segundo día diez minutos y al tercer o cuarto día ya será dado de alta médica. Esta intervención es altamente recomendada ya que es efectiva en un 95 % de los casos, haciendo desaparecer los síntomas o reduciéndolos de forma determinante, sin embargo no es beneficiosa para todo el mundo, por ejemplo no se recomienda en personas muy mayores, personas con dolencias de corazón o a las mujeres embarazadas que tienen varices debidas al embarazo ya que es probable que éstas se desinflamen después de tener el bebé.
Tratamiento esclerosante
Este tratamiento consiste en conseguir obstruir las venas varicosas de forma que la sangre que se acumula en ellas no las dilate más y acaben cerrándose, obligando así a que la sangre suba hacia el corazón a través de otros conductos sanos. Esta obstrucción se consigue mediante un líquido que se inyecta en el interior de las venas produciendo una inflamación de las paredes de éstas, el objetivo es que finalmente se cierren. El tratamiento en este caso es de forma ambulatoria, no es necesario el internamiento en un hospital.
Normalmente este tratamiento es complementario de la fleboextracción, ya que a veces no es posible eliminar en una misma operación todas las pequeñas varículas que existen alrededor de la vena mayor más afectada. Este sistema es muy recomendado para pequeñas varices ya que no supone un trastorno importante, puede hacerse con una o dos sesiones máximo y es difícil que después de la intervención puedan volver a dilatarse las mismas venas tratadas, lo que podría ocurrir excepcionalmente con otras venas que antes no estaban dilatadas.
Finalmente recomendar a aquellas personas cuyos padres están afectados por varices que mantengan una vigilancia exhaustiva y medidas de prevención, porque en la gran mayoría de los casos ellos están predestinados a sufrirlas también. En el caso de las mujeres embarazadas es necesario que observen su cuerpo y si detectan cualquier pequeña anomalía acudan al médico para que éste les recomiende si deben usar medias de compresión elástica.
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