Al decidirnos a ir al gimnasio para ocuparnos de nosotras mismas, nos encontramos ante la posibilidad de elegir entre dos caminos:
- El primero de ellos es el del acondicionamiento físico mediante las actividades que involucran de manera predominante el sistema cardiocirculatorio. Cuando hablamos de sistema cardiocirculatorio, nos referimos al corazón y a los vasos sanguíneos. El corazón no es sólo un lugar en lo que según muchos seres humanos se guardan los sentimientos, el amor y la pasión, sino que además funciona como un órgano vital y constituye la piedra angular para el abastecimiento de oxígeno y nutrientes para todos los tejidos del organismo.
- El otro camino del acondicionamiento físico es aquel que se orienta a las actividades destinadas a mantener, incrementar y desarrollar las estructuras musculares y osteoarticulares. Cuando hablamos de fortalecer las estructuras musculares nos referimos al acondicionamiento y manutención de los distintos grupos musculares. (Dicho de otra manera, todos los músculos que conforman las distintas partes de tu cuerpo.) Las estructuras osteoarticulares son las distintas articulaciones que conforman tu cuerpo. Entre las más conocidas, se encuentran la articulación del hombro, de la rodilla, del tobillo y de la cadera.
Tanto la estructura osteoarticular como muscular, pueden ser trabajadas eficientemente en una sala de musculación mediante el trabajo con sobrecarga, o con una gimnasia de tipo modeladora. Puedes practicarlas en cualquier gimnasio. Lo más importante es que tengas bien claro cuáles son tus necesidades y cuáles son tus deseos. Conociendo de antemano tus preferencias, podrás hacer la elección correcta.
Averiguar nuestras prioridades
Lo primero que hemos de averiguar es cuales son nuestras prioridades. ¿Queremos endurecer las nalgas y las piernas? ¿o queremos bajar la barriga? Y junto a estas preguntas surgen otras como: ¿qué relación pueden llegar a tener las prioridades con el tipo de actividad que uno precisa? Y es precisamente ahí en donde se encuentra el quid de la cuestión.
Es importante aprender a distinguir las utilidades que se le pueden dar a las distintas actividades. Para disminuir el tamaño de la cintura, por ejemplo, es preciso hacer actividades aeróbicas que difieren mucho en cuanto a los beneficios y ventajas del trabajo con sobrecarga.
Las actividades aeróbicas
Las actividades aeróbicas son aquellas que se realizan durante un tiempo continuo (sin pausa) por un lapso mayor a 20 minutos, como por ejemplo una clase de aerobic, o salir a correr por el parque. Lo más importante es que la actividad sea realizada sin interrupción. O, mejor dicho, que la misma tenga una duración mínima de 20 minutos antes de realizar la primera pausa.
Las actividades aeróbicas (correr, andar en bicicleta, nadar, caminar, practicar algún deporte, etc.) son las que, realizadas correctamente y bajo el asesoramiento de profesionales responsables, te permiten disminuir la tripa, y hacer que cuando corras no sufras de un infarto. Puedes, también, mejorar la tonicidad muscular de los glúteos y de los muslos. Mejor dicho, puedes endurecer esas partes de tu cuerpo que quizás perdieron un poco de firmeza (pero no obtendrás los mismos resultados que con un trabajo con sobrecarga o de musculación).