Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Nadar para estar en forma

(página 2/2) ... viene de

Ejercicios a nuestra medida
Cada persona tiene unas necesidades y unas limitaciones, por lo que aún recomendando que empecemos a nadar, es muy importante tener unas nociones básicas de este deporte. Hoy día las piscinas proliferan por todas partes, eso si no tenemos la suerte de vivir junto al mar, y en cualquier complejo polideportivo podremos disfrutar de piscinas cubiertas y monitores dispuestos a orientarnos.

Cualquiera que sea nuestra elección, mar o piscina, debe de estar precedida por unos momentos de calentamiento, ejercicios muy necesarios que evitarán una contractura que puede ser muy peligrosa y producir algún accidente.

Diseña tus entrenamientos de forma que te permitan realizar series de calentamiento antes de empezar las series principales de los ejercicios. Este calentamiento puede durar entre 5 ó 10 minutos. Comienza a entrenar suavemente, estira antes y después de nadar, ganarás en flexibilidad, evitarás lesiones, y por último, dedica unos minutos a relajarte, la relajación elimina el ácido láctico de los músculos.

Podemos empezar ejercitando los brazos y los estilos llamados braza y crol son los más recomendados para esto, sobre todo si eres una principiante y lo que te interesa es un trabajo intenso en el tiempo y en el esfuerzo. Si lo que queremos es ejercitar el pecho, la natación, debido a la utilización de los brazos hará que nuestros pectorales se pongan compactos y fibrosos, y nada mejor para ello que practicar el estilo braza.

El denominado estilo braza -también llamado "rana"-, conlleva que los movimientos sean horizontales: se abren los brazos hacia atrás hasta que éstos quedan en línea con los hombros, lo que de por sí ya revela el porqué de este nombre en referencia al animal de charca. El ejercicio consiste en abrir y cerrar ambas piernas de modo alternativo a la apertura y cierre de ambos brazos. Aunque de por sí es el estilo menos agresivo respecto al movimiento, sus beneficios son casi escandalosos, porque, sin apenas darte cuenta, la cantidad de músculos implicados es elevadísima: el vientre se aprieta, los brazos se estiran y flexionan.

Los problemas de espalda que parecen estar a la orden del día (problemas lumbares, molestias musculares, lumbalgias...) se solucionarán y, no te preocupes si la espalda es tu punto débil, la natación puede ayudarte. Sus beneficios serán los tuyos, y, para que no te aburras tienes a tu disposición estilos muy diferentes. La práctica de este deporte puede hacer que nuestros músculos aumenten hasta en un 30%, y sea este aumento de una forma armoniosa.

Aún con todas sus virtudes, debes evitar la práctica de este deporte después de las comidas, o de una exposición larga al sol. Cuida de los oídos sensibles al agua y nunca nades solo. Aunque la natación la podamos ejercitar durante todo el año, no cabe duda de que el verano hace que su práctica aumente considerablemente. No lo dudes, nada, y si puede ser en el mar mejor, saldrás del agua totalmente renovado y feliz. Es una de las mejores formas de cuidar nuestro cuerpo, mejorarlo por dentro y, sobre todo, por fuera.