Los músculos de la cara son los responsables de la expresión de nuestras emociones (enfado, alegría, tristeza...). Estos músculos están situados justo debajo de la piel y son los responsables de las distintas muecas de la cara. Pero su uso continuado hace que estas zonas queden marcadas y aparezcan arrugas incluso en reposo, siendo las más conocidas las arrugas de la frente (debidas al músculo frontal), entrecejo (musculos corrugadores) y patas de gallo (musculo orbicular).
La toxina se inyecta en una proporción adecuada en el músculo causante de la arruga. Se hace con una aguja muy fina y puede hacerse en la consulta. La toxina actúa sobre la placa motora, que es la conexión entre el nervio y el músculo. Impide la liberación de la acetilcolina, que es la sustancia mensajera de la transmisión del impulso nervioso hacia el músculo.
El efecto no es permanente, ya que el nervio se defiende produciendo nuevas terminaciones nerviosas y nuevas conexiones con el músculo. Esto significa que a los tres meses de la inyección, se comienza a recuperar actividad muscular. Tras la inyección, el efecto comienza a los 4-5 dias y dura entre 3 y 6 meses, tras los cuales hay que repetir el tratamiento. Sin embargo, parece ser que tras repetidas inyecciones el músculo se va debilitando y es necesaria menos dosis y el resultado es más duradero.
¿Qué zonas son las más adecuadas para el tratamiento?
- Arrugas del entrecejo
- Arrugas frontales
- Patas de gallo
- Bandas del cuello
Hay que remarcar que los resultados son muy buenos, pero temporales. Para conseguir un resultado definitivo hay que acudir a la cirugía (lifting frontal, lifting cervical, sección selectivas de los corrugadores).
Las complicaciones son muy raras, siendo la más frecuente una inflamación o hematomas pequeños en la zona del pinchazo, que duran unos pocos días. Si la toxina difunde, puede paralizarse temporalmente algún músculo (por ejemplo dando lugar a un párpado caído). En conclusión es una buena técnica para conseguir una eliminación de las arrugas sin cirugía, aunque su efecto no es permanente.
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El botox (toxina botulínica)