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Sanas caricias

Un simple masaje facial es capaz de hacer milagros. Sólo hace falta ser disciplinada y "mimar" la piel a diario. No necesitas ayuda: compruébalo tú misma.

PERFUMERÍAS DOUGLAS
Sanas cariciasEl masaje a primera hora de la mañana proporciona a la piel, aún medio dormida, un aspecto radiante. Por la noche sus beneficios se duplican, pues mientras se duerme se produce la regeneración celular.

Tres minutos bastan para empezar a notar los resultados. El masaje sobre el rostro actúa como una auténtica gimnasia para los tejidos, regenerando y alisando la capa que los cubre: la piel. De esta forma, los contornos se reafirman y se vuelven más nítidos.

Masaje en cinco fases

  1. Lo primero que hay que hacer es eliminar las señales de estrés. Se comienza entre las cejas: con el índice y el corazón se masajea de forma circular hacia afuera. Terminar con una ligera presión de las sienes. Después, con cuatro dedos en la parte inferior de los pómulos dibujar un arco hasta la parte externa de la mejilla. Luego, rodear con dos dedos la boca hasta llegar a la nariz.

  2. Ahora le toca el turno a los ojos. Masajear con ambos dedos corazones desde el entrecejo hasta las sienes dibujando un arco amplio por encima de las cejas. A continuación, con el índice y el corazón, y partiendo del borde interno de los ojos, pasar por debajo y por encima de ellos en dirección a las sienes.

  3. Unos suaves toquecitos reanimarán la zona de los pómulos. La clave: se divide imaginariamente en tres partes la superficie que hay entre los ojos y la boca y se recorre cada una de ellas seis veces, palmeándola con los dedos como si se imitara el trote de un caballo, y empezando siempre desde fuera hacia dentro.

  4. Ahora hay que alisar y estirar la piel con movimientos fluidos. Presionar con cuatro dedos desde el tronco de la nariz hasta los bordes de la cara. Repetir desde la barbilla, arrastrando los dedos hacia los pómulos y las sienes (o desde las aletas de la nariz hasta más allá de los pómulos). Bajo los ojos, masajear con los dedos desde dentro hacia fuera. Finalizar partiendo desde lo más alto de la frente hacia las sienes.

  5. Por último se practicará la presión controlada. Mediante ejercicios de shiatsu muy específicos la energía empezará a fluir. Para ello se emplean los dedos corazón y se presiona con las yemas 10 segundos sobre cada uno de los puntos que se indican en el dibujo lateral, que forman parte de las vías de energía del cuerpo. Se empieza en la barbilla y se va subiendo poco a poco.