Liposomas
Los liposomas son unas bolsitas que contienen fosfolípidos y grasa que se encuentran en las células, éstas se consiguieron aislar con fines cosméticos y farmacéuticos en el año 1960, desde entonces se ha perfeccionado mucho la técnica cosmética y farmacéutica pero el fin continua siendo el mismo, conseguir frenar el envejecimiento sin cirugía.
Los liposomas actúan como si fueran un envoltorio de sustancias, sobre todo grasas y elementos acuosos que una vez aplicadas sobre la piel, se van liberando poco a poco según las necesidades de cada epidermis. Cuando entran en contacto con la piel, se funden literalmente con ella, con su membrana celular y una vez forman parte de la piel liberan poco a poco su contenido. Una de las grasas que normalmente transportan estos liposomas hacia la piel es la lecitina, que se trata de una grasa con propiedades muy nutrientes.
Básicamente la función primordial de los liposomas es formar una pared grasa en la piel que evite una pérdida de agua excesiva y su consiguiente deshidratación. Lo importante en la fabricación de estos cosméticos a base de liposomas es que el material graso que tiene su interior sea de una alta calidad ya que pasará a formar parte de nuestra epidermis, por eso siempre es importante advertir en las etiquetas de qué están compuestos los liposomas y su origen biológico o químico.
AHA, alfa-hidroxiácidos o ácidos de frutas
Ya antiguamente cuando no existían tantos cosméticos ni cremas en los mercados, nuestras abuelas se hacían mascarillas a base de miel o de suero de leche o incluso se aplicaban zumo de limón en la cara para parecer más jóvenes. Hoy seguimos como ellas, sólo nos separa un proceso de transformación de todos esos productos naturales.
Los AHA llamados también ácidos de frutas, son realmente moléculas derivadas de la fruta, lo que ocurre es que actualmente los productos elaborados a base de estos ácidos se fabrican de manera química, aunque posean la misma composición que los de las frutas naturales.
Estos ácidos son principalmente el glicólico, el láctico y el ácido cítrico entre otros, el primero se extrae de la caña de azúcar y es el más utilizado en cosmética, por ser más fácil su absorción en la piel. Se ha demostrado que son realmente eficaces en la hidratación de la epidermis por su estimulación en la fabricación de colágeno, esas fibras que hacen que las células presenten un aspecto elástico e hidratado.
Otro cometido muy importante de estos ácidos de frutas es el efecto peeling que tienen sobre la piel, puesto hacen que se reduzca el roce entre las células de la piel permitiendo una regeneración celular importante. En dosis elevadas se utilizan en centros de belleza para tratamientos de atenuación de arrugas o aclarar manchas de la piel.