Hoy en día sabemos que el sol influye de manera importante sobre el daño de la piel y que es causa de la alta incidencia de cáncer de piel en algunos países como Australia. Además hay que recordar que el sol produce daños irreversibles a la dermis y produce manchas, lunares, arruina las fibras elásticas y causa envejecimiento prematuro.
Aunque la luz del sol es necesaria, las radiaciones UV son dañinas para la piel, las radiaciones UVA y UVB producen daño a la piel lesionándola e incluso pueden alterar la información genética generando así cáncer. El daño depende de 2 factores principales que son el grado de radiación solar y la piel que recibe la radiación.
Radiación solar
El grado de radiación se modifica de acuerdo a la hora del día, la posición respecto al Ecuador, la altitud, el viento, la capa de ozono, etc. Todos estos factores no son controlables y por lo tanto implican el estar protegido la mayor parte del tiempo que uno se exponga al sol. Debemos recordar que las superficies reflejantes como el mar, la arena y la nieve pueden producir el reflejo de la luz solar y mantener o aumentar los daños de ésta.
El tono de piel es un factor que puede permitir un mayor tiempo de exposición, sin embargo aún las pieles oscuras no están libres del daño solar, aunque las pieles blancas son evidentemente más susceptibles. La ropa puede proteger parcialmente del daño solar pero se prefiere ropa con tejido estrecho que permita menor paso de luz. Las gorras, aunque útiles, no protegen por completo la cara. Los gafas de sol protegen de acuerdo al tipo de lente; mucha gente piensa que los más oscuros protegen mejor, pero no es así, sino que hay que seleccionar aquellos con protección UV.
Seleccionando un bronceador
El factor de protección solar (o SPF por sun protection factor) indica la protección que da un bronceador o bloqueador solar y el número expresa el factor que incrementa el tiempo que protege tu piel sin quemarse, esto es que si multiplicas el tiempo que normalmente tarda la piel en quemarse por el SPF obtienes el tiempo de protección sin resultar en una quemadura de la piel. Por ejemplo si tu piel tarda en quemarse 20min un SPF de 2 te daría 40min (20x 2) mientras que uno con SPF 30 te dará 600min (20x30). Recuerda que el tiempo que te puedes exponer al sol depende entre otras cosas del tono de piel y la cantidad de radiación UV en un momento dado.