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La fotoprotección y la radiación ultravioleta

Cada temporada estival llega el sol y con él la costumbre de exponer nuestra piel, broncearla, para luego volver a quedar pálidos pero con el efecto inevitable del daño solar que ello produce. Paralelamente, multitud de productos se anuncian para protegernos de las quemaduras o efectos del sol o incluso para estimular su efecto. ¿Qué son los fotoprotectores?, ¿de qué nos defienden?, ¿cómo actúan?

DR. ÍÑIGO FELIPE / TECNOESTÉTICA
Protectores solaresCuando los rayos del sol llegan a la tierra contienen un sinfín de diferentes tipos de radiaciones electromagnéticas. Algunos están por debajo del espectro visible entre ellas las radiaciones ultravioleta que son capaces de atravesar la atmósfera y llegar a la superficie de la tierra pudiendo producir diferentes efectos sobre los seres vivos. La radiación puede modificar ciertas estructuras en la piel y producir a largo plazo cáncer de piel.

La radiación ultravioleta, al igual que la luz visible, es un amplio espectro en el que encontramos los ultravioleta A (UVA), ultravioleta B (UVB) y ultravioleta C (UVC). Los UVA tienen menos energía que los UVB y estos a su vez menos que los UVC, por lo tanto cuando llegan a la superficie de la piel, los UVA son poco absorbidos, los UVB son más absorbidos, mientras que los UVC son tan absorbidos por la atmósfera que apenas penetran en la piel, absorbiéndose en las capas más superficiales de ella.

Si estamos en el ecuador, la proporción de UVB es mayor porque cuando el sol está perpendicular a nuestra atmósfera, su radiación penetra mejor. Si es mediodía, la proporción de UVB es también mayor. Si estamos en la ciudad de México, a 2.300 metros de altitud, también la proporción de UVB es mayor. En general, en España, de toda la radiación ultravioleta, el 90% es UVA mientras que sólo el 10% es de tipo UVB.

En la piel, los UVB producen lesiones irreversibles que con el tiempo inducen la aparición de tumores y cáncer de piel. Los UVA llegan más allá de la epidermis, inducen la atrofia de la dermis (y de la piel) y pueden reaccionar con sustancias que circulan con nuestra sangre. Cuando tomamos un fármaco y éste es sensible a la luz del sol, normalmente lo es a los UVA, que son los únicos que penetran lo suficiente como para alcanzar los vasos sanguíneos por donde nada este fármaco. Cuando recibimos UVB, nuestra piel se pone más bronceada y su grosor se incrementa más.

Un fotoprotector no es homogéneo para todas estas bandas diferentes de ultravioleta. De siempre los protectores han cubierto muy bien el espectro de los UVB, pensando que los UVA son menos dañinos, que lo son, pero también inducen la aparición de cáncer de piel y sobre todo esa atrofia que vemos con el paso de los años, en la que surgen arrugas, se adelgaza la piel y se vislumbran vasos de sangre y "venitas" ante el escaso grosor de todo el espesor de la piel. De hecho se puede incluso pensar que protegerse en exclusiva de los UVB y no de los UVA evita una pronta quemadura por el sol y facilita que su usuario exponga su piel de forma más prolongada al sol. Puede resultar que este tipo de protección que se empleaba hace 20 y 30 años y que no nos protegía de los UVA ahora se haya demostrado ser más carcinogénica que no haber empleado protección.

Un detalle importante de la protección es el número que en él se indica. Se refiere al número de veces más que nos hemos de exponernos al sol para recibir el mismo efecto. Por ejemplo: un factor 10 significa que si nuestra piel es expuesta sin protección y nos quemamos en una hora, con la protección tardaríamos 10 horas en quemarnos. Estos índices se calculan en laboratorio y se estandarizan para una aplicación 2mg/ml y en un área estándar.

Lo que se debe hacer este verano frente al sol

  • Primeramente no se tomen la playa como una sartén en la que han de tumbarse.
  • Si desean hacer deportes acuáticos apliquen protectores solares water-proof o water-resistant, antes de salir de su casa y repitan la aplicación al mediodía.
  • Deben aplicarse un factor más alto cuanto más tiempo se expongan: nada si son 30 minutos, de 5 a 10 si es una hora. De 10 a 20 si es medio día. De 20 a 60 si es todo el día; más en la montaña que en la playa, en una ciudad limpia que en una contaminada, en el trópico que en España.

El doctor Íñigo Felipe es dermatólogo de Harvard Clinics.

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