La ingesta de aceites de borraja y onagra contribuye a retrasar el envejecimiento cutáneo y a proteger la piel de los rayos ultravioleta, debido a la acción de sus ácidos grasos esenciales, según la profesora Ortega. "Estos ácidos grasos son importantes para el buen funcionamiento de nuestro organismo pues forman parte de las membranas celulares y además son precursores de distintos mediadores, como las prostaglandinas", comenta. En el caso de la piel, están recomendados para prevenir su envejecimiento y la aparición de alteraciones dérmicas. "Esta eficacia ha sido avalada por varios ensayos clínicos", añade esta experta.
Recientes estudios publicados en las revistas Journal of Agricultural Food Chemistry y Metabolism se hacen eco de las propiedades antiinflamatorias del aceite de onagra. La autoría del trabajo publicado en Metabolism corresponde al departamento de Farmacología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla, en el que se concluye que el aceite de onagra, como el de oliva y pescado constituye una "estrategia importante para prevenir la aparición de algunos mediadores inflamatorios".
En cuanto al aceite de borraja, también se obtiene por presión en frío, en este caso de las semillas de Borago officinalis. A juicio de la profesora Ortega, "es igualmente rico en ácidos grasos esenciales como ácido linoleico (30-40%), ácido gammalinolénico (18-25%) y ácido oleico (15-19%). Como ocurre con el aceite de onagra, se ha comprobado que actúa de forma preventiva evitando el envejecimiento cutáneo".
Para que prevengan los efectos nocivos del sol sobre la piel, es necesario administrarlos, advierte la vicepresidenta de INFITO, con antelación a la exposición solar. "Puesto que el organismo no es capaz de biosintetizarlos y su carencia puede ser el origen de distintos desórdenes (alteraciones cutáneas, hipertensión, etc.), deben ser administrados a través de la dieta o mediante la utilización de medicamentos", destaca.
Betacaroteno
En cuanto a los nutrientes, uno de los que ha demostrado mayor eficacia antioxidante y fotoprotectora es el betacaroteno, un precursor de la vitamina A que se encuentra presente en muchas frutas y verduras, como la zanahoria y la calabaza. Cuando se ingiere "actúa destruyendo el oxigeno resultante de la peroxidación y formación secundaria de radicales", comenta el doctor Del Pino. Todas estas propiedades convierten a esta provitamina en "un arma efectiva frente al envejecimiento cutáneo y su degeneración fotoinducida". Además, se elimina fácilmente, por lo que se evita su acumulación en exceso. Parte de esta eliminación tiene lugar a través de los poros, lo que proporciona el color similar al bronceado, añade la profesora Teresa Ortega, sin necesidad de exponerse al sol. Una coloración que se extiende de manera más uniforme y duradera que con los bronceadores.
El betacaroteno también ha demostrado, a juicio del doctor Del Pino, "una buena acción fotoprotectora frente a la acción sensibilizante de la porfirinas en la sangre". También contribuye a reducir los enrojecimientos, especialmente en personas de piel clara. "Por esta misma razón se puede adelantar una utilidad sobre el retraso del cáncer de piel desencadenado por el exceso de radiación ultravioleta. Respecto a su toma, se recomienda que sea oral, para su mejor absorción, ingiriendo frutas y verduras rojas o anaranjadas y complementándolo con suplementos cuando se necesite.
Asimismo, añade el doctor Del Pino, "se ha observado que la exposición a los rayos ultravioletas conlleva una disminución de los niveles de betacaroteno en la piel y en la sangre. De ahí que, en las etapas de exposición solar, se requiera un aporte continuo y suficiente para mantener unos niveles lo suficientemente elevados para una fotoprotección eficaz". En cuanto a la dosis diaria recomendada "es de 50 mg aproximadamente, aunque su aporte en mayores cantidades no implica riesgo alguno, pues el exceso de carotenos se elimina muy fácilmente".
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