La radiación solar ultravioleta

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El Sol es una fuente inestimable de energía y también de salud. Por suerte, vivimos en un país donde la cultura del sol nos es innata y nos produce riqueza por la presencia de un turismo que va buscando precisamente eso: un ambiente soleado, cálido y alegre que está asociado a una forma de ser, en la que el sol tiene gran influencia. |
INSTITUTO NACIONAL DE METEOROLOGÍA / MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE
Sin embargo, dentro de la radiación solar: visible, infrarroja y ultravioleta; ésta última tiene una pequeña componente de riesgo (la UVB) si se extralimitan las exposiciones o no se protegen de forma adecuada las zonas corporales más sensibles a sus efectos negativos: piel y ojos.
El índice ultravioleta (UVI)
Las organizaciones internacionales especializadas de las Naciones Unidas como la OMM (Organización Meteorológica Mundial), la OMS (Organización Mundial de la Salud), el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) y otras organizaciones no gubernamentales han propuesto la creación de un índice simple que informa la población del riesgo. Este es el UVI, puede variar entre 0 y 16 y tiene cinco rangos:
| UVI | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 ó más | | Rango | Bajo | Moderado | Alto | Muy alto | Extremado |
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Tiempo máximo de exposición
Lo primero que debemos reconocer es el comportamiento de nuestra piel frente al sol, es decir nuestro fototipo. Para saberlo, si no se lo ha indicado su dermatólogo, puede utilizarse esta guía simple adaptada a la población europea:
Conociendo el UVI y nuestro tipo de piel, podemos saber el tiempo máximo de exposición (en minutos) sin empezar a quemarnos de acuerdo con las curvas que aparecen en el gráfico lateral.
La protección frente al sol
Para la piel
Sin duda la mejor protección es la ropa, pero cuando se desea conseguir un cierto grado de bronceado sin riesgos deben utilizarse filtros con un factor de protección solar frente al ultravioleta B, que como regla simple deben ser superiores a 15 en las primeras exposiciones y posteriormente harán aumentar nuestro tiempo de exposición proporcionalmente al factor utilizado, así un factor 8 quiere decir que nos protegerá un tiempo equivalente a ocho veces nuestro tiempo máximo de exposición.
Por ejemplo, si el tiempo deducido del gráfico anterior es de 20 minutos, para un UVI determinado y para nuestra piel, un factor 8 nos protegerá 160 minutos.
Debemos utilizar esta regla con cierto cuidado pues existe más de un método para fijar los factores de protección, el sistema COLIPA europeo y el sistema americano FFDA, que no son del todo comparables, permitiendo este último factores mayores.
Es una buena recomendación la utilización de pantallas solares como sombrillas, sombreros de ala ancha, etc.
La piel tiene su propio método de protección con la creación de melanina pero no es suficiente, ni impide por completo la aparición de quemaduras si seguimos exponiéndonos en exceso al sol.
- Para los ojos
Es necesario proteger nuestros ojos, que no disponen de melanina, de la acción de la radiación UV mediante gafas con filtrado adecuado, que debe garantizar el fabricante de forma clara y obligatoria en la Comunidad Europea. Unas gafas inadecuadas pueden producir más daño que beneficio.
Cuidados frente a la UVB
La protección de los ojos y de la piel, sobre todo en los primeros años de vida, evitará la aparición de cataratas y de posibles problemas cancerígenos en la edad adulta y en la vejez.
Téngase muy presente que los daños producidos por la radiación UVB son acumulativos y por lo tanto los perjuicios que pueden ocasionar son a un plazo tan largo como el de nuestra propia vida.
Por ello, reiteramos la necesidad de proteger especialmente a los niños hasta los dos años, teniendo en cuenta que sus defensas son menores, que su sistema inmunológico no está todavía totalmente desarrollado y que deben tratarse como si tuvieran todos Piel tipo I.
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