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¿De qué hablamos?

LUA ZIAL / LECTORA DE MUJERACTUAL
Mujer y floresNo sé porqué motivo me hice esta pregunta. Tal vez fue al poner más atención en la gente que me cruzaba. Cuando el reloj deja de existir, suelo recrearme en cada detalle que los ojos descubren y más de las veces, pasa desapercibido al negarse uno mismo dar rienda suelta y deleitarnos con la belleza que nos rodea. Esas hojas que empiezan a germinar. Los capullos de las flores abriéndose que alegraban hasta el ánimo más decaído.

Los rayos de sol no lograban templar un ambiente más bien frío y ventisco. La primavera había llegado unas semanas atrás y le estaba costando lo suyo en barrer los últimos vestigios de un invierno que no deseaba irse.

Hundí más las manos en los bolsillos de la cazadora, buscando quizá algo más de calor y me fui a la zona soleada.

Algo remolona, puse mi sentido auditivo en marcha. Un pequeño grupo de hombres, caminaba por delante de mí. Sus temas de conversación suelen versar siempre de lo mismo con ligeras variantes. Sus achaques, familia, el tiempo, las pensiones, etc.

Adelanté el paso y les miré fugazmente. Ellos ajenos a la escucha, seguían con los temas elegidos.

Mis pasos se hicieron más ligeros y pronto estuve cerca de dos mujeres de unos sesenta y pico años más o menos, soy nula en acertar edades cosa en realidad nunca me ha importado.

Ralenticé el paso y alerté el oído. Su charla era desalentadora en una y callada en la otra, rota de vez en cuando por pequeñas frases de incredulidad o un "comprendo" apenas audible. Las pasé y me detuve en un banco. Me senté en una pequeña esquina, ya que estaba ocupado por cuatro personas de edad. Dos mujeres y dos hombres.

Saqué un libro y sin leerlo, escuché sus conversaciones. (Tengo que admitir, que muchas de las cosas que escribo, son apuntes que hago. Sé que esta mal el escuchar, pero los "escritores" tenemos que ser muy realistas y ajustarnos a la verdad todo lo posible.)

A la media hora me fui de allí con el corazón roto. Es muy triste oírlo y saberlo, pero la palabra soledad es lo que más se palpa. Bien sean mujeres u hombres. Las expresiones más llenas de melancolía o tristeza, suenan opacas, sin matiz alguno es, como si hubieran olvidado de darle toda esa riqueza que posee el lenguaje en el cual nos entendemos.

Son personas que no hace muchos años, se movían, participaban activamente de algún empleo que hoy, han tenido que dejar al llegar a la edad en la que ya no funcionan como los jóvenes, aunque su saber es más que reconocible.

¿De qué hablamos? Nuestras conversaciones abarcan todo tipo de sucesos. Unas veces son relajantes, provechosas. Otras, banales o llenas de aflicciones. Hay muy poca gente que se conforme con el devenir de los años. Es muy difícil admitir que el reloj de nuestra vida, se estropea más de lo que deseamos y que, nuestros hijos, sobrinos o nietos, toman el mando de algo que comenzamos nosotros hace años. Seamos más positivos, no lancemos al aire nuestros males. Cultivemos más nuestro buen humor. Los humanos somos capaces de crear o sonrisas o, muchas tristeza.