Estoy en un rincón... en un lugar de la casa donde intento refugiarme para no recibir otro golpe... quisiera huir, pero salir es imposible, estoy atrapada... miedo, mucho miedo hay... parece que no acaba y esta la sensación de saber si el siguiente golpe será peor... no hay opción de hablar, no hay opción de reflexionar... ¿dónde ha quedado el respeto y el valor como humano? Son preguntas que en ese momento no tienen respuesta. ¡Suplicas que no más!... pero es una fuerza bruta, sin reparo, esa mano matadora, una mano que golpea, una mano que se aprovecha del débil... que se aprovecha del indefenso...
El siguiente día es el peor... no he parado de llorar... tengo los ojos destrozados... debo justificar mi estado de ánimo, mi estado del alma, mi estima... estoy hundida, porque al final te culpan, te culpan de ese golpe, te culpan de esa actitud... te roban la dignidad, te roban el amor propio, se pierde el sentido del respeto, del límite entre lo que se puede y no se puede hacer a otro ser humano... y luego el miedo constante, miedo a que otra vez te golpeen, o te tiren cosas o te griten o utilicen expresiones agresivas, ofensivas para hundirte más... para robarte todo lo que te un día te dio fuerza, te dio valor para creer en ti, para amar, para luchar por algo, para soñar...
Estas son situaciones que muchas mujeres viven cada día en sus hogares... la mayoría no denuncia por vergüenza a asumir que también ha sido maltratada, a entender que la pareja que tiene la golpea... pero no es para sentir eso... es para denunciar, porque no es el golpe que te dan, no es la mano sobre tú mejilla, en tú espalda, un golpe con un objeto de la casa, es la dignidad la que está en juego, es el valor que todo ser humano tiene, es el respeto... porque nadie, nadie tiene derecho a golpear a otro, porque se sienta más fuerte o poseedor de la verdad... o la mano que manda, la mano que quiere dominar, subyugar, desvalorar o acabar con una vida humana... matar es una manera de acabar con una vida, pero el maltrato es otra manera de destruir a alguien, de robarle su derecho a vivir...
Quizás siempre intentamos disculpar a la persona que nos maltrata, porque es nuestra pareja, porque vive con nosotros o porque el miedo nos invade y es mayor a la fuerza que se necesita para hacerse respetar, pero eso no implica más violencia, hay que denunciar, denunciar es una manera de acabar con las personas que no saben respetar, que no saben cuidar y querer a sus parejas... no hay que avergonzarse... a cualquiera le puede pasar... nadie puede adivinar cuándo te levantarán la mano, cuándo te golpearán, pero si puedes evitar que siga pasando... lucha por tú derecho a soñar, a vivir, a creer, a sentir y sobretodo a amar...