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La coquetería femenina a través de la historia

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Los ojos, el espejo del alma
Como mujeres, sabemos muy bien el efecto de la mirada precisa en el momento adecuado; a través de los ojos se pueden leer nuestros sentimientos más escondidos y nuestros sueños mejor guardados; por ello la importancia de una maquillaje propio según la hora y ocasión; un maquillaje sutil que permita que las lámparas de tu alma hablen por ti.

Pero a diferencia de las egipcias que resaltaban sus ojos con colores fuertes, pintando sus párpados con colores vivos obtenidos a base de mezclar tierra, cenizas y tinta; para la mujer actual, la temporada sugiere tonos tierra, primando los cálidos y privilegiándose la naturalidad.

Así que si de ir a la oficina se trata, una dosis de sombras según el color del vestido y acorde al tono de piel, constituyen un factor importantísimo para una elegancia completa. Empero, si de una cena romántica o una noche prometedora se trata, la audacia en la combinación es pieza clave; con tonos más fuertes y delineados más profundos.

Uno de los elementos básicos para unos ojos perfectos y miradas precisas, es el Rímel -alabado sea, si tomamos en cuenta la época romana, en la que sus mujeres ennegrecían sus pestañas utilizando una mezcla de huevos de hormigas y moscas machacadas- cuya función es dotar de mayor cuerpo el marco de los ojos. Es importante evitar las motas y las pestañas pegadas.

El valor de una sonrisa
Siempre se ha dicho que una sonrisa abre muchas puertas y es cierto, y en eso también fueron expertas las antiguas egipcias, quienes iniciaron la moda de pintarse los labios haciéndolo con un tinte hecho de ocre rojo y óxido de hierro natural que extendían con un cepillo o palito. Pero fue a mediados del siglo XIX, que supone el inicio del maquillaje moderno, para ser más exactos en 1880, que aparece por primera vez el rojo de labios, consistente en una pomada compuesta de mantequilla fresca, cera de abeja, raíces de un colorante natural (orcaneta) y racimos de uvas negras sin pulpa, que coloreaban sin producir efectos secundarios.

A partir de entonces, la revolución científica y tecnológica en este campo, estaba cantada. Hoy tenemos productos especializados destinados a hidratar, mantener e incluso, aumentar el grosor de los labios para hacerlos más sensuales.

Pero nada se luce sin un rostro radiante y vital. Una regla de oro es no olvidar tomar 8 vasos de agua al día y aplicarse un bloqueador solar (no sólo en verano).

En este punto, un detalle que no se debe pasar por alto. No se recomienda resaltar por igual ojos y labios, lo aconsejable es dejarle el protagonismo sólo a uno de ellos; un buen coprotagonista en este caso resulta más útil.

Como broche de oro, un corte de cabello audaz, -según el tipo de rostro- un tinte adecuado, un vestuario acorde y un perfume que despierte los sentidos, contribuirán a convertirte en una mujer de vanguardia. No te limites y explora, los resultados te sorprenderán.