Somos muchas las mujeres maltratadas que vivimos en silencio día tras día, mes tras mes y año tras año, el machismo, el poder del hombre, su inseguridad, sus miedos, sus celos, sus controles, sus manipulaciones.
Conoces a alguien y te enamoras perdidamente, lo das todo por él, llegas a mirar por sus ojos en vez de mirar cada uno por los suyos hacia delante. Eso hace que se crezcan, que te humillen y dejen a los demás que también lo hagan, que te maltraten psicológicamente día tras día y físicamente (en mi caso) en alguna ocasión o rompan cosas de la casa con furia o que cojan la puerta y desaparezcan varios días sin ninguna explicación. Y tú cada vez te rebajas más, viene te dora la píldora, te hace regalos, te mima dos días y vuelta a empezar. Dejas de pensar por ti misma, de actuar por ti misma, te separa de tus amigos (sobre todo si son hombres) y de la familia, acabas sola en casa, cuidando de la casa, de los hijos y de él. Te controla durante el día, te ordena lo que debes hacer, decide sin pedirte opinión y cuando ya lo tiene decidido lo hace y te lo dice sin darte opción a opinar. El que trae el dinero a casa soy yo, te repite constantemente para que sepas que no tienes ni voz ni voto.
Tienes miedo de decir o hacer algo que le moleste, vives en continuo miedo y represión, te sientes marginada, que no vales nada, que no sirves para nada. Intentas mantenerte guapa, arreglarte, para que encima no te degrade más, para que no te mire con desprecio. Tu cuerpo, tus músculos, toda tú estás siempre en tensión. Sales con amigos y si dices algo que no le gusta, la mirada es matadora, se puede pasar toda la velada enfadado contigo, haciéndote sentir mal y sin poder disfrutar, nadie se da cuenta, pero tú sí, sabes que después en casa vendrá la bronca. Si los amigos están por ti, le molesta, pero si aprovechan para atacarte, eso le gusta y se apunta. Se mira a todas las mujeres con descaro y tú a su lado, parece que no valgas nada, queda humillante, te sientes fea, te sientes mal. Eso sí, ellos son encantadores, amables, preocupados por los demás, pero cuando llegan a casa, la cosa cambia.
Tienes hijos y vives por y para ellos, mientras son pequeños eso ocupa tu mente y tu vida y no te das cuenta del daño que estás recibiendo mental y físicamente porque esa tensión acumulada, te maltrata a nivel corporal con dolores de espalda, de cabeza que a veces llegan a ser terribles. Por lo que el maltrato físico aunque no haya grandes palizas existe y acaba minando tu salud.
Qué más quieren oír, qué más tienen que saber el Gobierno, los Jueces, personas que no se enteran o no quieren enterarse de todo el dolor que sufrimos muchas mujeres en silencio, sin ayuda de nadie, porque llegan a aislarnos totalmente del mundo, eso es lo que quieren, que no puedas tener influencias de ningún tipo y tú callas y no le cuentas a nadie todo lo que te pasa en realidad, todo lo que sientes y lo que vives cada día. Porque has dejado de tener sentimientos con los de fuera y sobretodo has perdido tu personalidad.