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Convivir con la mentira

MARÍA ADELA MONDELLI / VIVIR MEJOR ONLINE
Hombre con la boca tapadaCuando la esposa de él tocó la puerta de la casa de ella, supo que ya sabía. Varios años de relación hasta que ella se enteró que él era casado... cada mentira que él dijo disimulando lo indisimulable de su doble vida no parecía despertar sospechas en ella. ¿No tuvo suficientes signos para darse cuenta en esos años? ¿Qué hizo que ella desoyera las evidencias?

La verdad y la mentira son conceptos de los que se han ocupado diversas disciplinas, por lo tanto -como conceptos, especulaciones de la palabra- incontrastables más que a nivel simbólico... pero esto no siempre es así. Cuando te dieron un billete falso o la copia apócrifa de una obra de arte, cuando te estafan, no alcanza con pensar que "nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira".

El varón que cuenta proezas sexuales frente a sus congéneres, la madre que inventa resultados escolares exitosos de sus hijos, quien dice ocupar un cargo jerárquico que no ostenta, el político que promete en campaña lo que sabe que nunca cumplirá... tantos modos como pueda uno imaginarse adquiere la inseguridad y la desconfianza en la propia capacidad de ser aceptados tal como somos.

Causar una impresión favorable al otro es una saludable necesidad humana, directamente relacionada con la supervivencia desde nuestro nacimiento. Mentir sistemáticamente para sentir y engañar al otro de que se lo alcanza, una patología que causa profundo daño alrededor.

Llevados por la inseguridad y desconfianza en su capacidad de ser aceptados tal como son, o por un afán de controlar al otro de modo que generar una satisfacción permanente para sí mismo, algunas personas adornan sistemáticamente su historia, habilidades y aptitudes, en el mejor de los casos al sólo fin de causar una impresión favorable, pero también como un modo de controlar al otro a efectos de que no sólo crea, sino que haga y actúe tal como el mentiroso lo desea.

Existen personas que utilizan la mentira como un recurso sencillo y económico de sentirse importantes, "salirse con la suya" o evitar una situación molesta, que no necesita de gran esfuerzo. Ésos por lo general son puestos al descubierto y acusan recibo de la situación, sintiendo culpa y arrepentimiento por su acción (situación típica en la adolescencia, por ejemplo).

Pero los hay más "peligrosos". Son mentirosos sistemáticos que generan consenso en sus mentiras... llegando al límite de cinismo, negando lo evidente y creando confusión en sus "víctimas" y hasta creyéndose ello/as mismo/as sus fantasiosas creaciones.

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