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Crónicas desde mi Azotea: El Metro

TOMÁS CASCANTE / TOMASCASCANTE.COM
MetroHoy escribo desde un vagón de metro. Si en su día el metro resultó un buen refugio para los bombardeos, por qué hoy no iba a resultarme útil para bajar de mi azotea y refugiarme de tanta elucubración como anda suelta por ahí arriba?

Aquí abajo todo es distinto. Aquí la gente no anda de aquí para allá, hablando a gritos y gesticulando con la mano pegada a la oreja, ni temen por la agresión de las bicicletas, la grúa, las cagadas de las palomas, la lluvia... o por la excesiva duración de un semáforo en rojo.

Aquí abajo la vida es más tranquila y, a falta de otras distracciones, lo único que queda por hacer es sentarse -si tienes suerte- y mirar a ninguna aparte dejando vagar el pensamiento hacia zonas más profundas y más alejadas de la cotidianidad superficial. No sé si quiero decir que nuestra cotidianidad es superficial o me estoy refiriendo a lo que sucede arriba, en la superficie. Bueno sigo.

Últimamente está de moda lo Zen, el budismo, el yoga, la meditación y no sé cuantas disciplinas más, orientadas a abandonar la superficie y sumergirnos un poquito en nuestro interior.

Si estáis preocupados por a dónde va el mercado de las TIC, o la globalización os quita el sueño o teméis por la invasión de oriente o la fuga de cerebros... Si estáis hartos de tertulias, debates, charlas de pasillo y demás foros sobre el a dónde vamos... os recomiendo una terapia en metro.

Por un euro y veinte céntimos puedes pasar un día entero alejado del mundanal ruido, en contacto directo con los usuarios -las víctimas tal vez sería mejor decir- de las nuevas tecnologías.

Baja y observa. En la tranquila penumbra del metro nadie se pregunta si orientamos mejor o peor nuestra estrategia de marketing, o si debemos internacionalizarnos, hacer outsourcing... allá no se piensa, ni se debate ni por supuesto se elucubra sobre el e-sexo de los ángeles, allá simplemente son el mercado.

Van en silencio, de una parada a otra sin mirar por la ventana -por cierto siempre me he preguntado para que servirán las ventanas en el metro- escuchando su i-pod, deseando que su móvil entre en cobertura, esperando a salir del metro para 'conectarse', para descargarse el correo, para preguntarle algo a papá Google, para consumir información... en fin para estimular nuestro mercado.

¿Estás preocupado?, tómate un descanso y a la próxima reunión, ¡ve en metro!