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Cuando los celos te carcomen

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Definiendo el término
Celos, del griego zélus del latín zélosus, es definido por el diccionario como la "sospecha, inquietud, y recelo, de que el ser amado haya puesto o ponga su cariño en otro". Los celos tienen mala prensa, pese a ser uno de los sentimientos que nos acompañan desde que iniciamos nuestros primeros pasos en la Tierra.

La primera vez que manifestamos celos frente a nuestra pareja causamos gracia. Esa mujer o ese hombre comprenden que estamos enamorados y toman esta reacción como un signo inapelable de nuestro amor, a lo mejor hasta ese momento no declarado.

Claro está que el sentido del humor frente a nuestra explosión por celos no le durará toda la vida. El celoso acosa, persigue, quiere controlar obsesivamente su posesión.

Si pensamos en el contexto social nos preguntamos: ¿los celos son hoy los mismos que los de ayer? ¿Los de la década del 30, del 50, los de los últimos quince años? ¿O los celos están "fuera del tiempo"?

Los celos y el arte
Los celos han motivado distintas obras de arte. Una de ellas es la referencia que a ellos hace el teatro a través del inmortal Shakespeare y su "torturado" moro de Venecia.

Los celos tienen etapas, así como la uva se convierte en vino y la oruga en mariposa. Otelo plantea en su dramática distintas fases para los celos.

Primero simplemente surgen en 0telo como fantasía, ante el temor de perder lo que más ama, luego se convierten en una pulsión destructiva cuando Yago le miente diciéndole que ha visto el pañuelo de ésta en manos de Casio, más tarde asesina a Desdémona y finalmente, cuando se entera de la verdad, se suicida.

Otelo en ningún momento duda de Yago, ni imagina que éste pudiera estar movido por oscuros intereses para contarle lo que vio. Es como si en el fondo de su ser pensara que la infidelidad de Desdémona es absolutamente posible, y de alguna manera esperada e inevitable, pues 0telo ya ha tenido una defraudación anterior, la que provino de su madre. Yago no hace más que reavivarle esa sospecha que detrás de toda mujer pura existe la ramera lasciva, la cuál se corporiza ante sus ojos por el sólo producto mágico de sus celos. El celoso pues requiere que su fantasía paranoica se concrete. Que su profecía terrible se cumpla.

Pero ¿cómo asesinar al ser que se ama?

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