El mes de febrero celebramos el mes del Amor y la amistad. Para muchos esta fecha es tan especial como lo es la Navidad. Pensamos en todos los detalles. La tarjeta, el regalo, la cena. Por esto, vamos a enfocarnos en este artículo en "Nuestro amor" tal y como se llama una película que se estrenó en marzo del año 2000.
Según esta producción se analiza si un matrimonio puede o no sobrevivir 15 años. El anuncio parece considerar que 15 años es un período muy largo. Pero ¿qué hace que un matrimonio sea exitoso y un pedazo de cielo aquí en la tierra?. Cuando se conocen parejas que cumplen casi 56 años de casados y han sido felices como mis suegros, 15 años suena a recién casados.
Armand M. Nicholi, Jr. doctor en Medicina de Harvard, en un discurso sobre el impacto del divorcio en los hijos explica: "La respuesta a un matrimonio exitoso descansa no en el número o la intensidad de los conflictos. Toda relación profunda requiere un esfuerzo continuo, tiempo y trabajo para mantenerla. Necesitamos invertir este tiempo y esfuerzo porque los adultos, igual que nuestros hijos, necesitamos la estrecha, cálida y continuada relación que sólo un entorno familiar sano puede proveernos".
El famoso doctor señala unos puntos fundamentales para el éxito del matrimonio: la voluntad de querer que funcione y el recurso espiritual. Para tener la voluntad de triunfar en un proyecto, se debe conocerlo a fondo. Es importante por ello recordar que todo matrimonio, ya sea de un mes o de 15 años es una alianza entre un hombre y una mujer por medio de la cual se constituye un consorcio, una íntima comunión de vida y amor. Las reglas de esta comunión de dos personas las ha dado Dios. Por la grandeza y dignidad de cada uno quiere poner de primero al otro antes que a sí mismo; es un constante "quiero tu bien antes que el mío". Por supuesto, en la cultura egoísta e individualista en la que vivimos esto parece toda una hazaña a realizar. Pero es algo que si verdaderamente se quiere, se desea y te da la gana, perfectamente se puede lograr.
Ahora bien, sin el ingrediente espiritual, el amor conyugal es difícil que se mantenga. El siquiatra español Enrique Rojas lo explica: "Se trata de ir consiguiendo un amor sexual y espiritual a la vez. La persona es tratada no como objeto de placer, sino como objeto de amor". En esta "sexualidad inteligente, explica el Dr. Rojas, la sexualidad es una pieza integradora de los planos físico, psicológico, espiritual y cultural, produciendo una sinfonía íntima, misteriosa, delicada y que culmina con la pasión de dos seres que se funden en un abrazo".
Cuando nuestro amor cuenta con la fuerza de voluntad, la espiritualidad necesaria y la ayuda de Dios, podremos afirmar con el Dr. Rojas que "ese amor se esfuerza por mejorarse a sí mismo, perfecciona y conduce a superarse dando salida a valores típicamente humanos: generosidad, donación, confianza, capacidad para hacer la vida agradable al otro evitando el egoísmo. La vida conyugal se hace más intensa y sus lazos más fuertes y rocosos. Se convierte en la ciencia y la sabiduría del amor, en donde la persona se transforma en un ser amoroso, capaz de ser el primero en perdonar; en adelantarse para ir en busca del otro.
En una sociedad en donde lo que se "ve" es lo más importante, es bueno reflexionar en torno al tipo de amor que estamos dando a nuestra pareja ahora que se celebra el mes del amor. Es todo un reto mantener el matrimonio "vivo" en donde parece quedar poco tiempo para tomarse de la mano, acariciar el cabello o simplemente decir "te extraño". Es más difícil aún cuando dejamos que la rutina que muchas veces nos hace caer en crisis de soledad mine la capacidad que tenemos para elevarnos sobre nuestro propio egoísmo para poder seguir amando.
El rencor abrigado en el corazón por aquellas cosas que nuestra pareja no hace y que estamos constantemente esperando, no ayuda en lo absoluto a que el matrimonio se fortalezca. En cambio, el perdón es uno de los más grandes actos de amor que existen: darlo y recibirlo, ida y vuelta; suma y resta; donación y aceptación de los propios fallos y limitaciones. Es asumir corregirse y volver a empezar. En este mes del amor hagamos algo diferente: Renovemos el amor que profesamos a nuestra pareja. Limpiemos, arranquemos la maleza, saquemos los gusanos que son veneno y sembremos otra vez, abonemos, saciemos. Demos muestra de la capacidad que tenemos para amar. ¡Qué rápido pasan 15 años cuando se está convencido de que amar es querer envejecer juntos!