Recientemente terminé una serie de charlas para padres enfocadas al desarrollo del liderazgo como guías de nuestros hijos. Por otro lado, estoy dando conferencias regularmente a diferentes grupos, provenientes de diferentes países con credos, maneras de pensar y de ser divergentes. Esto pasa ya que resido en los Estados Unidos, específicamente en la ciudad de Chicago en donde la riqueza de razas, pensamientos y creencias es de una amplitud enorme. Sin embargo, hay algo que a todos nos une y que hace que unos destaquemos más que otros, que unos seamos gigantes egoístas y otros generosos. Que estos vivan sumergidos en sus miedos y otros alcen el vuelo en libertad, conscientes de su grandeza.
La autoestima, nos une a todos ya que se podría decir que es el motor de nuestra vida, el alma individual en acción o el yo superior para el no creyente. Lastimosamente, muchos de nosotros no hemos sido educados de una forma correcta para proyectarla y nos movemos por la vida como dando tropiezos, golpeándonos constantemente y todavía más doliéndonos de nosotros mismos y de lo que somos. No hay nada más dañino para la superación personal, como el dolor por uno mismo. El dolor de ser uno como es desde el punto de vista físico y mental impide que la persona se mueva en total libertad por los caminos de la vida y que sus relaciones humanas no sean plenas.
¿Pero qué es la autoestima?, ¿cuándo nace?, ¿puede sanarse y desarrollarse?. La autoestima es una fortaleza de fondo, la fuerza es para obrar, la fortaleza para resistir. Necesitamos vivir con autoestima para resistir todos los acontecimientos con los que tendremos que enfrentarnos a lo largo de nuestra vida. Como fortaleza, ésta deberá educarse a partir de la mente, ya que uno actúa de acuerdo a la idea que tenga de sí misma; estas ideas, nacen y se desarrollan en la mente. Positivas o negativas, van desarrollándose con el tiempo, hasta llegar a convertirse en un hábito.
La autoestima es el grado de estima que uno hace acerca de su propio ser individual. Es el grado de aceptación que yo manifiesto desde mi interior hacía mí misma, hacia las formas de mi rostro, de mi cuerpo. Incluye también el que me guste el temperamento que tengo y el que no esté, en eterna batalla por querer ser otra y no yo misma.
La mujer actual, debe estar en constante autoobservación de la suya propia, ya que el mundo de hoy no nos da nuestro mérito de acuerdo a nuestro valor intrínseco como persona, sino a partir de la belleza externa, peso, altura, piel, cabello. Pasando también por el tipo de ropa y posición social que la persona ocupa. Todo esto está muy bien, en esta revista, tu encuentras todo tipo de cosas para mantener tu belleza, aumentarla o simplemente estar a la moda. El problema está, en que muchas veces manifestamos nuestra valía a partir de estos factores externos, cuando en realidad nuestro verdadero valor es tácito.
En próximos artículos iremos ampliando este tema y desarrollando cada una de las preguntas que se hicieron previamente. Te invito a que esta semana, trabajes observando ese diálogo interno que tienes cada mañana al despertar contigo misma. ¿Te das los buenos días y te dices qué maravillosa he amanecido hoy? o por el contrario, ¿te dueles porque te sientes espantosamente gorda y marchita?. ¿Es ese diálogo interior algo que construye autoestima o por el contrario te minimiza?. Porque fíjate bien que cada mañana, esa que ves en el espejo, eres tú.