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Fortalezas de fondo y la excelencia personal

SHEILA MORATAYA FLEISHMAN
Siempre me he preguntado por qué los libros de superación personal están reservados para los hombres. No es que tenga nada en contra de ellos, pero pienso que ya es tiempo que una mujer hable sobre lo que es la superación personal y excelencia. Me parece que el punto de vista femenino toca una dimensión más allá, aquella en donde muchas veces no llega el punto de vista masculino. Este libro es el producto de mis experiencias como mujer en el campo de la superación personal y logro del éxito en la vida. Todos, absolutamente todos somos seres que nacen para concretizar algo, para finalizar algo, para llegar a algo y sobre todo experimentar y vivir la grandeza de nuestro ser. Hemos venido a danzar aquí en la vida, hemos sido enviados para entregar y dejar un universo mejor.

Hay unos que nacimos con la ventaja de pertenecer a una posición social que nos facilite el camino, otros, de padres con una formación humana muy sólida. Muchos hemos nacido en el seno de familias armoniosas, que nos han llenado nuestras necesidades de amor y auto-estima. Tuvimos una niñez feliz y en general se puede decir, no nos hemos cansado tanto para alcanzar la excelencia y el éxito anhelados. Pero, ¿qué de aquellos que no tuvieron la suerte de nacer en buena cuna, de recibir una siembra generosa de amor y auto-estima, de haber crecido sabiendo lo importante que son las creencias y valores para triunfar en la vida?. ¿Qué de aquellos que nos supieron lo que son las fortalezas de fondo para triunfar en la vida y ser así exitosos en todas las áreas de su vida?.

Hará falta sobre todo "cansarse", cansarse de no tener el tipo de cultura interna que nos impulse a conquistar el éxito, aquella cultura de fondo que se necesita para poder amar con verdadera alegría, sin egoísmo, con generosidad. La misma que se necesita para saber quiénes somos y lo mucho que valemos. La cultura de fondo nos empuja a saber que dentro de cada uno hay un océano que encierra tesoros que sólo pueden emerger y utilizarse cuando nos decidimos a bucear y estamos dispuestos a ir hacia adentro, hacia el centro , hacia nuestro propio y único núcleo. Alcanzar la excelencia personal y el éxito implica que debo reconocer que la educación interior de mi ser, iluminará mi inteligencia y dará fuerza a mi voluntad para lograr mis objetivos. Es muy importante que los adultos y jóvenes de nuestro tiempo reconozcamos que somos una generación que ha crecido con un vacío espiritual tremendo. Este vacío interior ha venido a ser sustituido por la ola de bienes materiales y avance tecnológico. El verdadero triunfo en la vida y la verdadera superación personal es aquella amalgama de virtudes que hacen al hombre ser lo que realmente tiene que ser. Primero que nada, "ser humano". Esto implica entonces, la educación de nuestra interioridad como personas.

La fortaleza de la actitud
"La raíz última de las tendencias y decisiones radica en el espíritu. Por ello, es imprescindible crear actitudes, motivaciones y tendencias interiores que impulsen hacia Dios y dominen la propia satisfacción". [ Viktor Frankl ]

Hablar sobre actitud
Se ha hablado y parece ser que el término actitud está muy de moda. Lamentablemente está de moda a un nivel muy superficial, como superficiales somos muchos hombres y mujeres. La actitud manifiesta la interioridad de la persona, es la forma de ser que nos mueve más allá de nosotros mismos y de nuestros estados de ánimo. Actitud quiere decir ir más allá y más adentro. Más allá de nuestros propios patrones de comportamiento y formas de ver el mundo para poder dar cabida a todos en la esfera de las relaciones humanas. Pero para poder ir más allá y más adentro, hace falta tener ganas de hacer emerger en nosotros hábitos diferentes que nos hagan convertirnos en otro u otra. Yo mismo, y yo misma pero con actuaciones diferentes. Con las actitudes modificadas, transformadas podemos llegar más adentro en los corazones y sacar a flote el carisma nato que late sumergido dentro de cada ser humano que cruce nuestra senda. El más neurótico, el más antipático, el más deprimido puede ser capaz de venir hacia nosotros si entregamos la actitud correcta.

¿Qué hubo detrás de Miguel Ángel, Abraham Lincoln, Hellen Keller, o Jesús de Nazareth?
Si contemplamos la historia y los grandes triunfadores de cada uno de estas épocas, pronto nos daremos cuenta, de que independiente de su inteligencia y lugar en el mundo fue la actitud que tomaron ante los acontecimientos y circunstancias, lo que determinó que fueran grandes, que se convirtieran en líderes y triunfadores de su tiempo. La actitud como fortaleza de fondo busca elevar, movilizar, inspirar, exaltar, exhortar y hasta evangelizar a otros a través de nuestro comportamiento. Para ser excelentes y triunfadores debemos estar en constante actitud de salida para con los demás. La actitud de salida, te obliga a enfocarte en los otros y no en tí. Enfocarse hacia el bienestar de los otros y no el nuestro propio hace que haya superación personal ya que nos coloca en otra dimensión. La dimensión de la generosidad.

En nuestros días, esto no es fácil ya que cada uno busca su propio beneficio y alcanzar sus sueños y metas. Pero, una actitud abierta y entregada en actos voluntarios de dar nos hace dar pasos agigantados hacia la conquista de nuestros sueños, ya que agrega un valor muy importante a nuestra personalidad. Nos convertimos en seres carismáticos. El carisma es determinante para tener éxito en cualquiera que sea nuestra meta.