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El hombre adecuado... el hombre equivocado

Aunque algunas personas tal vez no tengan un retrato muy detallado de su pareja ideal, todos sabemos bastante bien qué estamos buscando. Si bien el gusto individual varía, queremos por lo general una pareja que sea madura e inteligente, leal y digna de confianza, amorosa y atenta, sensible y abierta, amable, competente y responsable. ¿O no?

AMALIA NOVATTI
Pareja de noviosNunca he conocido a una mujer que diga: "Bueno, para ser honesta, espero encontrar a un hombre irresponsable, distante y malhumorado, que se enfurruñe a cada rato y no se responsabilice de su propia vida".

Sin embargo, son dos asuntos enteramente distintos la clase de personas que decimos querer y aquella que realmente nos atrae o con la que nos conformamos. Pocas de nosotras evaluamos a una posible pareja con la misma objetividad y claridad que podríamos emplear para elegir un electrodoméstico. Demasiados factores inconscientes nos lo impiden. Una de las influencias más determinantes en nuestra elección de pareja es la experiencia que tuvimos en nuestra familia, como la calidad de relación entre nuestros padres, al igual que su relación con nosotros y con su propia familia de origen. También nos vemos profundamente afectados por los modelos de conducta impuestos según el género y que han evolucionado a través de muchas generaciones.

Aquí también interviene, por qué no decirlo, el tema de la oportunidad. Somos propensas a enamorarnos ciegamente en coyunturas emocionales difíciles, cuando es más improbable que pensemos con claridad. También podemos ceder demasiado en una relación haciendo concesiones con nuestros deseos, creencias, prioridades y ambiciones debido a las presiones de la relación o disipar nuestra energía intentando cambiar a nuestra pareja.

Desde luego, todas las relaciones necesitan flexibilidad y concesiones mutuas; no siempre obtenemos lo que queremos (bien lo dice el dicho" ceder para ganar"). Sin embargo el problema se presenta cuando cedemos más allá de lo necesario.

Por creer que las relaciones con los hombres tienen que ser la mayor fuente de dicha y realización, muchas mujeres se resisten terriblemente cuando éstas devienen en desdicha y desilusión, lo cual ocurre con demasiada frecuencia. Son muchas las mujeres que dicen que aman demasiado, o no suficiente, o de una manera equivocada, o con una pareja mal elegida. ¡Cuántas de ellas buscan mantener relaciones infelices con los hombres!. Es que una baja autoestima puede provocar que una mujer sienta que no tiene derecho a algo mejor; pero cuidado, de esta manera, también puede evitar la difícil tarea de asumir la responsabilidad de la calidad y el rumbo de su propia vida.

Sin embargo, nuestras elecciones no serán acertadas si presionamos demasiado a la otra persona para que nos acompañe en nuestra búsqueda. Tampoco podremos volvernos felices y emocionalmente estables por intentar convertirla en la persona adecuada. La mejor manera para fomentar una buena relación, es fomentando el propio yo y una manera de llevarlo a cabo es elevando nuestra autoestima.

Tenemos que aprender a pensar (en vez de reaccionar) en los momentos intensos, a observar nuestra responsabilidad en los patrones de conducta de la relación que nos mantienen atascadas y a generar nuevas opciones para nuestro propio comportamiento cuando las antiguas ya no funcionan.

No es ésta una tarea fácil, cuando se trata de deshacer "viejos nudos inconscientes" que nos hacen repetir antiguos patrones familiares, pero es una empresa que vale la pena.

Una forma de empezar, es pidiendo ayuda psicoterapéutica, que puede ayudar a enfrentar conflictos, miedos, a conocer más acerca de una, etc, pero, que quede claro, nada garantizará que "el hombre adecuado" aparezca.