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El difícil arte de negociar

Todos los días tenemos que elegir, que ponernos de acuerdo, que coordinar con quiénes compartimos la vida, tanto sean cuestiones relevantes como las que no lo son. El hecho es que vivimos en función de acuerdos tácitos y pactos de convivencia, muchas veces imperceptibles, pero concretos. Y si bien el término "negociar" no goza de muy buena prensa, aprender a hacerlo es la clave para llevarse bien y garantizar relaciones más satisfactorias, en todos los aspectos.

AMALIA NOVATTI
Pareja¿Es verdaderamente necesario hacer un sinfín de renuncias para asegurarse que una relación sea duradera?. ¿Implica que tenga que posponer indefinidamente sus deseos?. ¿Es cierto que para llevarse bien, hay que dejar pasar una y otra vez todo lo que nos molesta de la pareja o de los hijos?

Quizá, aunque no es demasiado justo. El tema es que si es perfectamente esperable que uno se ocupe de las personas queridas, también sucede que si es uno quien siempre deja de lado sus necesidades o el que siempre se calla la boca para evitar una discusión, a la larga terminará por sentir un inexplicable sabor amargo. Un buen día aquél que asumió el rol familiar de ser "el último orejón del tarro", buscará cambiar de status y planteará todo tipo de reproches y discusiones; en una palabra: ¿Explotará!.

Existe una forma más efectiva para conseguir que todos los vínculos sean más satisfactorios y equitativos y se llama: negociación y tiene sus secretos.

Negociar, es un proceso de conversaciones mediante el cual las partes involucradas intentan lograr acuerdos cuando surgen intereses opuestos y deseos dispares.

El amplio abanico de intereses que nos distingue y también nos complementa con nuestros semejantes, genera diferencias que tienen que ser resueltas de algún modo cuando nuestra intención es convivir. Sin embargo, no existe ninguna situación que no pueda remediarse. Es cuestión de animarse y saber plantear lo que uno verdaderamente quiere.

Algunas claves para negociar con éxito:

  • Colóquese a la misma altura que el otro. Entienda que usted es tan valioso como aquél.
  • Defienda sus deseos. Para poder ocuparse de los demás, primero hay que encargarse de uno mismo.
  • Abandone a tiempo la discusión. Saber emprender correctamente la retirada no es un signo de debilidad sino de fortaleza.
  • Visualice alternativas y sugiéralas. Siempre utilice un modo amable: "¿qué pasaría si...?"; "me gustaría que...", permiten abrir el diálogo y el intercambio de opiniones.
  • Acepte el no. El hecho de hacer un reclamo no significa que será atendido inmediatamente. Sin embargo, eso no debe ser una excusa para dejar de plantear lo que uno necesita. Poder comunicar lo que uno desea es un paso vital para aprender a negociar.
  • Escuche sin interrumpir. De este modo permitirá al otro expresarse y también podrá exigir el mismo trato hacia él.
  • No amenace ni desacredite a su interlocutor. No olvide que su objetivo no es destruir al otro, sino ejercer un derecho legítimo. Y no olvide que las acusaciones cierran las puertas.
  • Evite el chantaje. La extorsión afectiva es la estrategia de los débiles. Establezca cuáles son sus derechos y ejérzalos.
  • No dé nada por sentado. Descarte pensamientos tales como:" él debería saber que..."; "ya sé lo que va a responder...", " yo creía que...".
  • Converse sobre un tema puntual. Evite irse por las ramas; genera discusiones y dispersa la atención.
  • No quiera tener siempre la razón. No hay nada más desagradable que tener a una persona testaruda enfrente de uno.
  • No pase facturas. No contabilice cada cosa buena que usted hace por el otro con el fin de obtener algo a cambio.
  • Y por último, negociar no significa acumular poder, vencer o aprovecharse del otro. El objetivo es intercambiar opiniones y hacer pactos que redunden en beneficio de todos y de esta manera fortalecer el vínculo que une a las personas.