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Pasado este momento, por lo general aparece la calma y la sensación de haber superado la experiencia dolorosa. Sin embargo, no han vencido sus miedos, dudas ni el sufrimiento que desencadenó la agresión sexual de la que fue objeto.
Más tarde, es muy común que sobrevengan pesadillas, sueños traumáticos en torno a lo acontecido, como así también el miedo a quedarse solas, las reticencias en torno a la actividad sexual, trastornos de la alimentación, cambios de humor, baja en la autoestima, humillación, depresión.
Estas secuelas son, las que en muchos casos, aparecen como primeros síntomas que ayudan a descubrir la existencia de agresiones.
Ese infierno tan temido...
Si bien en psicología no se puede generalizar, lo más aconsejable sería un asesoramiento o psicoterapia adecuados a las circunstancias, para poder afrontar los temores y la depresión que sobrevienen.
Es frecuente que el marido / pareja de la víctima atraviese él mismo por una crisis, por lo que resultaría conveniente que también tuviera algún asesoramiento terapéutico. A decir verdad, el proceso de recuperación, a largo plazo se reduce cuando el marido /pareja acude en busca de ayuda psicológica. Porque, tratándose de uniones comprometidas y estables, éste constituye un puntal muy valioso y contenedor para la mujer.
Por qué la ayuda terapéutica
Principalmente porque es necesario desahogarse, sacar todo para afuera, elaborarlo. Y si bien un amigo puede ser de mucha ayuda,(conocemos el dicho: (con las mejores intenciones...) es necesaria la escucha idónea, autorizada de un terapeuta.
Ocurre también que en los casi seguros insomnios que suelen acompañar a una violación, pasado cierto tiempo, las mujeres buscan entender lo que vivieron. A menudo, el recuerdo de actitudes y sentimientos ambiguos, las detienen. Recelan de sí mismas y hasta llegan a sentirse culpables; más tarde, miedo a ser rechazadas y temor a la soledad.
Con este sentimiento a cuestas, va creciendo dentro de ellas "una extraña", que las estremece. Será difícil seguir viviendo sin amigarse con esta intrusa y hacer las paces consigo mismas. Pero para que la paz sea duradera, es necesario hablar.