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Los riesgos de las dietas de adelgazamiento rigurosas

Cada vez son más las jóvenes que inician procedimientos para adelgazar antes de verano, de las que un elevado porcentaje termina en anorexia o bulimia nerviosas.

GABINETE DE COMUNICACIÓN / AL-ANDALUS
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En este artículo se informa de las precauciones que se deben tomar para que además de tener buen cuerpo gocemos de buena salud.
Cuando quedan pocos días para el inicio del periodo vacacional de verano, muchas personas, principalmente mujeres, intensifican sus esfuerzos para perder algo de peso o volumen antes de enfrentarse a la dura prueba que supone enfundarse el biquini o el bañador. Para lucir mejor tipo la mayoría se entrega a dietas más o menos rigurosas y a otros procedimientos de adelgazamiento, muchas veces sin precisarlos, empleando medios y métodos inadecuados y sin el conveniente seguimiento y control sanitario. Aunque esta situación se empieza a producir desde el inicio de la primavera, ahora, en la recta final, es cuando más se radicalizan las dietas, lo que puede provocar a corto y medio plazo graves problemas de salud. Por este motivo, se quiere informar a la población sobre qué significa ponerse a dieta y qué precauciones se deben tomar, para que además de tener buen cuerpo gocemos de buena salud.

La dieta y "ponerse a dieta"
Dada la influencia que la alimentación tiene sobre la salud y el peso corporal, la dieta se constituye en un elemento de la vida cotidiana que debemos cuidar. Sin embargo, el sentido que prevalece para la mentalidad de la mayoría de la población es la de "ponerse a dieta", es decir, llevar unos regímenes alimenticios restrictivos-estrictos, al objeto de satisfacer aspiraciones estéticas. Se da la paradoja de que precisamente la finalidad de menor importancia objetiva, la relativa a la imagen y la figura, es la que de forma más acusada mueve a las personas a seguir este tipo de alimentación, aunque, como sucede en la mayoría de los casos, resulte arriesgado, dificultoso y molesto.

Requisitos energéticos y de nutrientes de las dietas
Para que una dieta resulte saludable precisa que su contenido energético y de nutrientes se adapte a las necesidades personales o de los grupos a quién se dirija, por lo que habrían de tenerse en cuenta condiciones o circunstancias como la edad, el sexo, la herencia genética, la estatura, el peso, el estado de salud, la actividad física, el clima...

En lo relativo al aporte de macronutrientes (hidratos de carbono, grasas y proteínas) juegan un papel fundamental no sólo los excesos y defectos, como sucede con el contenido calórico, sino también, la proporción que guarden entre ellos. También debe asegurarse un aporte imprescindible de vitaminas y minerales.

En las personas enfermas, obesas, desnutridas; en ancianos, niños y adolescentes y en las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia debe cuidarse especialmente la dieta, al objeto de asegurar unas condiciones nutricionales compatibles con una buena salud.

Riesgos de salud más comunes, relacionados con el seguimiento de dietas de adelgazamiento
El déficit energético y el desequilibrio de nutrientes. Debe tenerse en cuenta que reduciendo la ingesta por debajo de 1.000 Kcal. diarias se corre el riesgo de que el organismo no reciba suficiente aporte calórico y todos los nutrientes necesarios. Cuando no se cubren el gasto energético y las necesidades estructurales (formación de tejidos), y se han agotado las reservas, el organismo recurre a consumir materiales (proteínas y minerales) de sus propios huesos y músculos e incluso de órganos, como el corazón, el riñón o los pulmones. Se pueden llegar a provocar disfunciones importantes, como alteraciones endocrinas, metabólicas y neurovegetativas; estados de anemia, osteoporosis, deshidratación; y fallos cardiacos, renales, digestivos, ginecológicos...

La dieta restrictiva constituye uno de los principales factores desencadenantes y perpetuantes de trastornos de la conducta alimentaria. Cada vez son más las jóvenes que inician dietas o procedimientos para adelgazar en primavera, de las que un elevado porcentaje termina en anorexia o bulimia nerviosas. En éstas, a las alteraciones físicas, como las señaladas anteriormente, se suman otras de tipo psicológico y emocional, y merecen destacarse su carácter crónico y la dificultad para salir.

El efecto rebote es otro de los problemas de salud más común asociado al seguimiento de procedimientos de adelgazamiento de forma inadecuada y descontrolada. Consiste en el aumento de peso, respecto al que se tenía, al abandonar el método o tratamiento.

Errores usuales relativos a las dietas de adelgazamiento

  • Las dietas de moda o de temporada engloban una amplia gama de modalidades, la mayoría interesadas y oportunistas, acompañadas de aparato mediático y publicitario, en las que normalmente se requiere poco esfuerzo para su cumplimiento, y en las que se suelen apreciar con inmediatez los efectos de pérdida de volumen y peso. En el mejor de los casos son inofensivas, pero en otros altamente peligrosas por el déficit calórico y/o la restricción o exceso de nutrientes. Entre éstas se podrían incluir la mayoría de las conocidas como dietas desengrasantes de amplia difusión en medios de comunicación: del limón, de la piña, del pomelo, de la sopa antigrasa... En ellas, se suele hacer una dieta hipocalórica desajustada, por lo que se aconseja no iniciarlas ni alargarlas.

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