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Entrevista a Cristina Alberdi

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Cristina Alberdi es diputada por Madrid del Grupo Parlamentario Socialista. Nació hace 55 años en Los Rosales (Sevilla), está casada y es abogada. |
EUGENIA RODRÍGUEZ / UNO CONTENIDOS
Durante la etapa socialista en el gobierno, Cristina fue vocal del Consejo General del Poder Judicial y posteriormente ocupó la cartera de Asuntos Sociales. Su nombre se barajó para ocupar la actual Secretaría General del partido. En la actualidad es presidenta de la Federación Socialista de Madrid y está convencida de la necesidad de apoyar a la nueva generación que se inicia con Rodríguez Zapatero. Cristina Alberdi está incluida en la lista de los cien españoles más influyentes que publicó el diario El Mundo a principios de año.
El Mundo ha publicado recientemente el documento "Radiografía del poder", donde aparecen los 100 españoles más influyentes. Usted se encuentra entre las doce únicas mujeres que aparecen en esta lista, ¿por qué hay tan pocas mujeres en el poder?
Por muchas razones, una de ellas la expectativa sobre la participación en el poder. Se supone que una mujer debe ser madre, esposa... y hoy se hace paso a la mujer que además tiene que conciliar los dos ámbitos; en cambio, del hombre nunca se dice eso, ahora se empieza a plantear en la sociedad que él tiene que adoptar también ese papel. La preparación de las mujeres para la política está muy segregada, se le presenta un camino lleno de obstáculos en su carrera.
¿Le parece que la discriminación positiva es una buena solución?
Es una solución temporal, coyuntural, siempre es positivo que la ley establezca unas cuotas, esto obliga a que esas resistencias que hay en la sociedad se venzan, que las mujeres se sientan legitimadas a participar, la sociedad pide esa participación.
Usted estuvo a punto de optar a la secretaría general del PSOE, ¿Qué pasó?
Dije que me iba a presentar, pero se plantearon una serie de obstáculos, entre los que influyen ser mujer; se planteó que al ser miembro de la comisión política había una incompatibilidad de tipo ético-político, yo creo que esto es un argumento endeble, pero yo lo acepté, no te puedes presentar teniendo en contra a los propios compañeros. Por eso renuncié, las mujeres renunciamos más fácilmente.
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