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Entrevista a José María Alfaya

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"El libro Negro de Madrid" congregó en su entorno a un gran número de escritores y artistas. Su lanzamiento fue a bombo y platillo, pero meses después, cuando desaparecieron los fotógrafos, apenas contaba con José María Alfaya, Pepe Tarduchi, Juanjo Herranz y un reducido número de artistas que recorrían pequeños locales y barrios periféricos, por "donde habita el olvido"... Indio Juan decía: "Ya sale el camión de peronistas..."

...¿Me permites una impertinencia? A mí me parece que dentro del mundo de las disidencias culturales también hay clases. Está el grupo A que actúa en el Palacio de los Deportes y el grupo B...

    El grupo B en la puta calle. (Risas).

Pero tú te encuentras a gusto en el grupo B

    Estupendamente. Esa es una discusión eterna que tengo con Pepe, que reivindica con enternecedores enfurruñamientos un mínimo de condiciones materiales y organizativas. Y yo le digo que el milagro está en cualquier esquina. En los ecosistemas más inhóspitos puedes encontrar seres humanos atractivos (que no te toparías si no fueras a esos sitios) y que te ofrecen una complicidad que en los tiempos en que vivimos me parece un lujo.

Tu "Caperucita Roja" se convirtió en el himno oficioso del Campamento de la Esperanza de los trabajadores de Sintel.

    Lo del Campamento fue un experimento inolvidable, interesante, renovador... un reto para todas las conciencias y para las organizaciones de izquierda. Fue un microcosmos con un efecto aglutinante y moralizador. Era un grupo de mil y pico personas que decidieron no rendirse ante lo evidente. Por eso gente como el Indio o Luis Pastor o yo mismo nos implicamos con intensidad.

Recordamos durante un momento al tan llorado en su ausencia, y tan reído en su recuerdo, Indio Juan que convocaba a tanta gente y tan diversa alrededor de su frágil apariencia...

...Y ahora, ¿qué te parece nuestro papel de gendarmes del imperio?

    Nos ha costado a muchos llegar al pacifismo porque, incluso desde la izquierda, la tradición que había era la de responder en plan Quinto Regimiento. No soy gazmoño y asumo como parte de la condición humana la existencia de violencias y agresiones. Pero cada día estoy más convencido de que son manifestaciones de la incompetencia y/o de la voluntad criminal. Lamento el retroceso del PP como partido democrático. Lo lamento porque quiero una derecha civilizada y no una que destruya la palabra: me duele que destrocen la materia prima de la que vivo. Otra cosa es que crea que la vertebración de una alternativa política, que no sentimental, esté siendo afortunada. Pero, como respuesta emocional, me encanta la reacción de los ciudadanos.

Por último, ¿Sabes de lo que se alegran tus amigos?

    ¿De qué?

De que no seas mujer. Temen mucho pensar de qué estilo sería tu vida con esa incapacidad que tienes para decir que no.

    (Risas) Pero ten en cuenta que una cosa es que yo me preste y otra que yo me entregue.