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Entrevista a Emma Bonino

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Emma Bonino ha hecho de la defensa de los derechos de las mujeres y las niñas su propia lucha. La eurodiputada italiana, con un premio Príncipe de Asturias de cooperación a las espaldas, tiene claro el camino a seguir. Ángeles Blanco, periodista de los informativos de Telecinco, la entrevistó para Plan. |
ÁNGELES BLANCO / PLAN
Natural, luchadora, comprometida... esta italiana nacida en un pequeño pueblo cercano a Turín derrocha entusiasmo en todas sus acciones. Desde su puesto de europarlamentaria Emma Bonino tratar de luchar contra las desigualdades y ayudar con las herramientas de las que dispone a los más desfavorecidos. Orgullosa de su condición de mujer, a ellas dedica buena parte de sus esfuerzos y de ellas hemos hablado ampliamente en esta entrevista.
¿Cuáles son los avances fundamentales que se están produciendo hacia la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en los países en desarrollo?
Ha habido un gran progreso global en los últimos tiempos. Estamos viendo importantes avances en materia, por ejemplo, de ciudadanía. En lugares como Marruecos, Bahrein y últimamente Kuwait, los hijos ya pueden elegir la nacionalidad de sus madres. En Egipto ya se puede usar el ADN para probar la paternidad de los hijos. Está habiendo mejoras en la libertad de prensa, y en los procesos electorales la mujer no sólo ya tiene derecho a votar sino que participa activamente.
¿Cuál es el papel del primer mundo frente a prácticas como la ablación o el tráfico sexual de las mujeres?
El que tendría frente a cualquier conflicto relacionado con los derechos del ser humano. En muchos lugares del mundo la mutilación genital femenina, que afecta a millones de mujeres y niñas, es justificada aún en nombre de la "tradición". Afortunadamente, en países como Kenia ya se ha comenzado a ganar alguna batalla: algunas mujeres lo han denunciado y personas dedicadas a practicar ablaciones han renunciado públicamente a seguir haciéndolo. En Sierra Leona un hombre apoyó a su esposa en su negativa a sufrirla. El protocolo de Maputo sobre los derechos de las mujeres en África está ayudando, pero aún queda mucho. El papel de la comunidad internacional es ayudar aportando información, recursos y mecanismos de integración para las mujeres y los niños.
Los embarazos no deseados y los altísimos índices de infección del SIDA son consecuencia de las prácticas sexuales de riesgo que se practican sobre todo en África. ¿Cómo se puede hacer frente a estos comportamientos tradicionales?
Efectivamente, el África subsahariana es el área más afectada del mundo con más de 25 millones de personas con SIDA a finales de 2005. Casi dos millones y medio han muerto por esta enfermedad y se produjeron más de tres millones de infecciones ese año. Muy a menudo el VIH se transmite por contactos sexuales inseguros, aunque tenemos que ir más allá. En muchas partes de África la mayoría de la gente vive con menos de un dólar al día y muchas mujeres se ven obligadas a vender sus cuerpos sin que les esté permitido usar preservativos. Se han conocido incluso casos de violencia sexual cometidos por soldados de fuerzas de pacificación, y cualquiera que haya estado en lugares que acaban de pasar por un conflicto bélico conoce el "comercio" que se produce en algunos clubes nocturnos y bares frecuentados por extranjeros. La educación es fundamental sobre todo en las niñas y mujeres que venden sus cuerpos. Pero es una lucha a largo plazo. Hay que fijarse también en la violencia doméstica y en reducir las diferencias entre sexos.
En muchos países las mujeres tienen problemas para acceder a la educación. ¿Cómo se puede convencer a las familias de hijas deben ir a la escuela?
La educación es la llave fundamental para jugar un papel activo e informado en la sociedad. Una población desinformada que puede votar es menos deseable que una población informada que no puede votar. El acceso igualitario a la educación es un derecho humano fundamental. Pero hay dos problemas básicos: por un lado asegurar que los Estados cumplan con esa obligación. Por otro, hacer frente a una cuestión social por la que muchas veces se considera que los niños, y en particular las niñas, no deben ir a la escuela. La pobreza o la poca importancia que se da a la educación suelen estar detrás de estos problemas.
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