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Además está la charla personal y el asesoramiento.
Cuando yo te llevo el libro tú me lo pagas y charlamos un rato, tú me invitas a un café o no. Eso es una de las cosas graciosas que se podían contar, el cómo voy a las casas y la gente no sabe cómo tratarme. ¿Quién soy yo? ¿Soy el chico de la moto? Sí, pero algo más. ¿Soy su amiga? ¡Hum! no sé, no del todo. Entonces me despacha en la escalera como a "Telepizza". Yo dejo caer la mochila saco el libro, saco mi riñonera con el cambio y me dan las tres mil pesetas. Luego hay quien me invita y me pone una cervecita o un cafetito y estamos hora y media charlando.
¿Cómo está la viabilidad de las mujeres escritoras?
Hay algunas mujeres que venden muy bien que; incluso creo que muchas veces el hecho de ser mujer vende muy bien. El problema está en que si buscas en una librería grande el apartado de feminismo, verás lo que te encuentras. La mezcolanza total de sexo, cocina y la colección de Cátedra. Pero no hay una profesionalidad ni hay una voluntad detrás. No hay una faena en tomar el pulso a las nuevas ediciones que salen...
Y aparte de esto, haces traducción de novelas.
Pero eso ya más a nivel personal. Porque me gustan las palabras, y porque hay meses de enero y febrero en este negocio que te ves ajustada para sufragar tantos gastos.
Porque Heide habla alemán, inglés, castellano, catalán... Y lo de "Sidecar", que así se llama su librería móvil, es la mejor metáfora de esta mujer motorizada con su cargamento de libros...
Tengo una Honda dos y medio
Es una gran moto.
No lleva sidecar pero es una metáfora de la moto. Yo llevo los libros en la mochila, y ahora me deberías preguntar lo que me pregunta todo el mundo para que me sienta realmente mal: ¿Y no tienes página web? Porque parece que en este negocio no eres nadie si no tienes página web.
Pero sí está dentro de un proyecto llamado ELEUSIS, "la ciudad de las mujeres", que no es una página web, sino una serie de espacios organizados a la manera de una ciudad. Y en esta ciudad virtual hay una librería de mujeres. Y esta librería es Sidecar.
Entonces, cuando esto funcione, que será este mismo año, yo tendré mi propio lugar dentro de una estructura mucho más ambiciosa.
Y es que hay que aprovechar las posibilidades de la red.
La red tiene los dos extremos. Tiene a los más grandes, los llamados "señores del aire" comparándoles con los feudos medievales. Es decir, que hay cosas que son de cuatro señores y en cambio ofrece espacio para lo más marginal y lo más guerrillero y contracultural.
Esta forma de autoempleo te está proporcionando el tener un trabajo, ser tu propia gestora y organizadora del tiempo.
Sí, eso es muy importante para mi manera de trabajar.
Y por fin has podido ir varias veces...
Al Cabo de Gata... (risas)
Dicen que el libro impreso se va acabar.
La verdad es que no lo sé. Sé que están ocurriendo cosas, muchas cosas y muy deprisa. Imagino como en todos los campos de la realidad económica. Lo que te puedo decir son varios apuntes. Uno es que el mundo editorial de la distribución y de las librerías está concentrándose en manos de muy pocos. En el mundo de la distribución pasa otro tanto, con lo cual tú ya estás totalmente vendida a ellos. Ya no tienes a quién quejarte. Y a nivel de librerías, las grandes son a su vez de esos grupos.
Las librerías ya pertenecen a cadenas.
Sí, y están en manos de esos grandes grupos de la edición y de los medios de comunicación. No te puedo decir cuál será el futuro, todo va muy deprisa. Lo que sí creo es que habría que cuidar en la medida de lo posible lo pequeño. En este momento afortunadamente, en España hay un precio fijo del libro. Si se liberalizara como han insinuado alguna vez y como se ha hecho con el libro de texto, sería un desastre y llevará a una debacle inmensa que tiene precedentes en otros países de Europa donde se ha hecho esto, como puede ser Francia y países del Benelux.
Como la tele, que tiene programas basura en todas las cadenas.
Exactamente tienes cinco, seis o siete programas, pero en todos tendrás lo mismo. Y así tendrás cinco, seis o siete grandes librerías abiertas día y noche, pero tendrás la misma porquería en todas.
Con una cultura de género cuestionada.
No sé por qué hay tanta reticencia a decir que hay una literatura escrita por mujeres. No conozco ninguna escritora de esta generación que admita una literatura de mujeres y las mayores tampoco. Tú le hablabas a Rosa Chacel de literatura de mujeres y te podía directamente atacar a la yugular, pero si se lo dices a Almudena Grandes, lo mismo. Las escritoras no se quieren dejar encasillar y sienten que es un desprestigio que se les llame escritoras mujeres.
Los chicos se preguntan el porqué de una librería de mujeres.
Hay un sexismo y un androcentrismo imperante. Todo lo que no es mujer es hombre. Y es que cuando los chicos se quejan de una librería de mujeres y preguntan por qué no hay una librería de hombres, digo que todas las demás lo son. Aunque se supone que son de la humanidad. "El mundo editorial, la distribución y las librerías están en manos de muy pocos".
Esta entrevista fue publicada originalmente en la revista Tribuna de la Administración Pública en marzo de 2000.