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Entrevista a María Teresa Fernández de la Vega

María Teresa Fernández de la Vega nació en Valencia, de ascendencia gallega y asturiana, estudió y se licenció en Derecho en Madrid, doctorándose en Barcelona y realizando estudios de Derecho Comunitario en Estrasburgo. Fue secretaria de Estado de Justicia en el mandato de Juan Alberto Belloch.

MARIANO CRESPO / TRIBUNA
María Teresa Fernández de la Vega¿Qué sintió cuando se le ofreció el cargo y a qué compromisos pensaba que le obligaba su aceptación?
    Pues, en primer lugar, una gran sorpresa, porque jamás pensé que esto pudiera suceder, y también una gran responsabilidad. Yo estoy convencida de que cuando una mujer da un paso todas avanzamos, y no cabe duda de que ser la primera vicepresidenta de un gobierno de España -al igual que el hecho de que en él haya tantos hombres como mujeres- tiene un gran valor simbólico. Es un honor que comparto muy gustosa con todas las mujeres. Con el cargo asumo una responsabilidad muy grande. Responsabilidad hacia el conjunto de los ciudadanos y por el conjunto de compromisos que el Gobierno al que pertenezco ha asumido con ellos. Pero, sin duda, recordará usted lo que aquellos jóvenes le decían al presidente la noche de la victoria electoral: "no nos falles". Pues eso mismo ahora me lo dicen a mí las mujeres. Y me lo tomo muy en serio. Sé que se espera de mí que no olvide la lucha de las mujeres por la igualdad, y no lo voy a olvidar.

Vamos a hablar de la barbarie de la violencia de género. ¿Qué puede significar la Ley Integral para erradicar esta lacra?

    Ante todo quiero decirle que en el Gobierno estamos tremendamente satisfechos de que esta Ley se haya aprobado por unanimidad. Eso quiere decir que hemos logrado concitar un amplísimo consenso necesario en torno a este tema. Sabemos que el problema no se va a resolver a las primeras de cambio. Lo que subyace en la violencia de género es una determinada cultura en la que se puede recurrir a la violencia para mantener dominada a una mujer, y eso no se cambia de un día para otro.

El Observatorio de la Mujer de CCOO ha hecho públicos unos datos que ponen de manifiesto que el paro y la precariedad del mercado laboral en nuestro país se escriben en femenino. ¿Qué medidas habría que impulsar para dar un giro a esta situación?

    Hay que seguir trabajando y seguir promoviendo la integración de las mujeres en el mercado laboral en condiciones de igualdad con los hombres. En este aspecto, el Gobierno está preparando iniciativas importantes, como la Ley de Igualdad, que protegerá este derecho en todos los ámbitos de la vida social, la Ley de Conciliación, que facilitará compatibilizar la vida familiar y la laboral, y por supuesto el Plan Nacional de Dependencia, que aliviará la sobrecarga familiar de las mujeres y posibilitará que aumente su presencia en el mundo de la empresa.

En su familia ha tenido ejemplos sobre la realización de estudios universitarios en una época en la que las mujeres los tenían casi vetados ¿No cree usted que está aumentando una tendencia conservadora que vuelven a postular el segregacionismo educativo y una vuelta atrás sobre conquistas alcanzadas?

    Bien, todo el mundo puede defender las posiciones que crea más adecuadas, pero lo que está claro es que las mujeres ya están conquistando, también en la universidad, el lugar que les corresponde, y eso no tiene vuelta de hoja. Lo que no significa que debamos bajar la guardia porque las conquistas en el terreno de la igualdad, en no pocas ocasiones, pueden sufrir retrocesos.

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