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Entrevista a Cristina del Valle (II)

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Me pregunto cómo ha sido la evolución de aquella chica que se hacía llamar en sus inicios musicales Cris hasta esta mujer portavoz de todas las causas.
Me crié en una familia en donde la violencia estaba presente. Desde muy pequeña mi casa era una casa de acogida de mujeres. Yo he convivido de una manera natural con el tener un compromiso con el mundo, con tener una visión crítica del mundo. Mi madre, que ha sido una mujer comprometida, nos educó en el más absoluto respeto, la más absoluta libertad y en el compromiso. Lo que sucede es que he pasado por etapas muy curiosas. De joven estaba muy radicalizada y sólo escuchaba la música de La Nueva Trova cubana, Mercedes Sosa, Víctor Jara y todo ello en Asturias en donde el movimiento obrero tenía una fuerza extraordinaria y llegó un momento en que nos fuimos de Asturias, como muchas familias, me fui a Valencia allí empecé a estudiar y empecé a militar en las juventudes de la Liga Comunista. He estado buscando, buscando siempre... Y me he metido en todas las cosas porque eso es enriquecedor. Así volví a Madrid donde empecé a estudiar criminología.
¿Criminología?
Si, (risas) quería trabajar en las cárceles...
Por cierto, ahora colaboras en la prisión de Valdemoro.
Si, llevo siete años de voluntaria allí. Bueno, hice lo de criminología que te contaba y empecé a trabajar con el padre Enrique de Castro en el Pozo del tío Raimundo con un colectivo de ayuda a marginados y de ahí entré de pronto en la movida madrileña de los años 80 y me propusieron formar un grupo y me vi metida en el mundo del pop y firmando con una multinacional.
Vaya cambio.
Figúrate yo que no había entrado en una discoteca hasta pasados los veintitantos porque era como... (resopla) Son etapas de la vida.
Quizás necesitabas como los submarinistas, descomprimirte...
Sí, sí algo así... Estuve durante un tiempo con toda esta movida y empecé a tener un grupo, comencé con Amistades y he tratado hacer compatible este trabajo con mi conciencia social.
¿Y tu apoyo al pueblo saharui?
En el año 2000, yo estaba en contacto con la Asociación de Mujeres separadas y divorciadas, y en una de las casas de acogida que funcionan en Madrid comiendo surgió la idea de crear la Plataforma y empezar a trabajar. Un año antes en mi primer disco en solitario El dios de las pequeñas cosas yo introduzco un tema de apoyo al pueblo saharui. Yo estaba en contacto anteriormente con la Unión Nacional de Mujeres Saharuis y empezamos a hablar de hacer cosas juntas, así que yo conocía el tema cuando hago esta canción. Contacto aquí, en Madrid, con la gente del Frente Polisario y, coincidiendo con la salida del disco, comienzo el apoyo público con gente de la plataforma a la candidatura de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis.
¿Toda esta lucha no desborda el ámbito de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género?
La violencia de género es para nosotras no sólo la que ocurre en los hogares españoles sino la violencia que padecen las mujeres privadas de su territorio, privadas del derecho al trabajo, del derecho a la sanidad y del derecho a educar a sus hijos.
Cristina participa junto con otras mujeres artistas en una reunión con José María Aznar en La Moncloa. Tiempo después cuando toda la oposición demanda una Ley Integral contra la violencia de género, el PP la niega. Cristina sale a la palestra y dice que en aquella reunión Aznar se comprometió a ello…
Es tu palabra contra la del presidente...
Fue en esa entrevista de la cual tengo fotos y ahora te las enseño porque no han salido publicadas en ningún sitio. Pero no sólo fue mi palabra contra la del presidente sino que en la página web de la Moncloa se pudo ver una nota de prensa del Gabinete del presidente y textualmente decía que se comprometía a la elaboración de un proyecto de ley integral.
Tampoco es muy buena la información que se da sobre la violencia que padecen las mujeres.
Estamos asistiendo a un juego muy perverso en donde sólo se muestra mujeres a las que se permite hablar de la parte dramática de su conflicto pero no se permite el cuestionamiento ni el análisis ni la voz de las expertas. Así se transmite una imagen muy comercial y de espectáculo televisivo y muy perversa de lo que es la violencia. De esta manera se centra como que es un problema de determinadas mujeres con un determinado perfil y no que es un problema social.
Una pregunta que siempre me viene a la cabeza ¿Cuántas puñaladas debería recibir un juez para que se considerara que hubo ensañamiento? ¿Veinte?
(Risas) Es terrible. Mira hace poco en Antena 3 Televisión se emitió un programa del caso de Ana Orantes con una falta de rigor y respeto intolerables. Lo viví aquí en casa en compañía de su hija y la indignación que pasamos viendo el programa fue intenso y nos pareció profundamente inmoral. En ese programa no se habló de un juez al que habían presentado más de 40 denuncias de lesiones contra ella y sus hijos y se la obligaba a seguir viviendo con el maltratador porque, según el juez, le daba mucha pena. La violencia de género es el resultado de la complicidad de la sociedad. Entre jueces, fiscales, instituciones y la falta de voluntad política se está haciendo palpable esta complicidad.
Esta entrevista se publicó originalmente en enero de 2003 en la revista Tribuna de la Administración Pública.
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