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Entrevista a Jorge Drexler

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Si tuvieras que definirte, como cantautor, compositor, etc., ¿cómo lo harías?
No me definiría (risas). Si no tengo que hacerlo no lo haría. Ya una vez dije que no me gustaba mucho la definición de cantautor, entonces pensaron que no me gustaban los cantautores y se armó una especie de polémica y tuve que aclarar que a mí me encantan algunos cantautores. Lo que no me gusta de esa palabra es la palabra definición, la que viene antes de cantautor. O sea, tampoco me gusta la definición de flamenco tradicional, ni la definición de rock and roll, ni la definición de folclórico y, sin embargo, me gustan todos esos géneros por separado.
Llegaste a España en el 95. Imagino que la decisión de venir aquí fue muy difícil, pero ¿cómo fue esa experiencia de venir sólo acompañado de una guitarra y de la mano de Joaquín Sabina?
Sí es cierto, vine de la mano de Joaquín Sabina. Fue un consejo un tanto irracional de Joaquín, como los buenos consejos, que son todos irracionales y sin pensarlo. La única manera de aprovechar un consejo así es actuando de manera irracional también, o sea viniéndote y después pensarlo. Me vine por un mes, a probar, y lo que vi aquí me gustó. Me dijo que tenía muchas cosas para hacer, en principio hice muchos trabajos para compositores, para Víctor Manuel, también me ayudó mucho en un principio Víctor, me ayudó porque tuve la suerte de que le gustaran las canciones, llegué en el momento justo en el que necesitaban canciones para un disco con Pablo Milanés, que se llamaba "Blanco y Negro" y me encargaron una de esas canciones. Luego también cogieron canciones para el disco de Ana Belén, "Mírame", Miguel Ríos, un gran amigo, también me cogió canciones, espero que porque le gustaran, no porque fuera mi amigo (risas).
Entonces fue todo mucho más fácil por el respaldo que tenías...
Sin ninguna duda. Yo no tuve que hacer el camino tradicional de la gente que viene con la guitarra bajo el brazo, de pisar uno a uno los garitos de Madrid, ganando terreno muy poco a poco. Ahora, se engaña quien crea que fue fácil, o sea, fue una decisión muy complicada, vine por un mes. Tenía un trabajo, tenía otra profesión, tenía otra familia, tenía otros amigos, tenía todo en Uruguay, vivía muy bien y estaba muy contento, no tenía ganas de irme a ningún sitio. Y realmente me vine porque noté que aquí la diferencia podía ser muy grande y que podía dedicarme realmente a la música que era la ilusión que había tenido. Luego, después de un impacto así sí que tuve que hacerme un camino, estoy todavía haciéndome un camino de ir tocando por todos los sitios mucho, empezar desde cero y trabajar mucho, en eso estoy.
¿Cómo ves el panorama musical actual? ¿Crees que lo que se llama música comercial tiene ahora mucho auge, o que por el contrario, se están haciendo un hueco otro tipo de músicas?
La sociedad de consumo está tan difundida que es muy difícil diferenciar la música comercial de la que no es comercial. En el momento en que sacas un disco a la venta es música comercial, lo puedes hacer con una infraestructura más grande, con una compañía multinacional o lo puedes hacer con una infraestructura más pequeña, con una compañía independiente. De cualquier manera, son diferencias de grado, toda la música que se hace hoy en día es, de alguna manera, comercial.
A mí no me interesa la música que se hace exclusivamente para vender, no me interesa, aunque a veces hay cosas buenas y, a veces, hay cosas malas que no se hacen para vender, pero como norma, yo reconozco enseguida una cosa que se hizo para vender de una cosa que aprovechó los últimos parámetros de moda y lo sacaron, pero eso no es de ahora, eso es desde que la sociedad industrial se ha hecho con todo.
Desde muy joven tocabas el piano, la guitarra... ¿has sabido siempre lo que querías ser?
No, soy una persona que se demora mucho en saber lo que realmente quiere hacer. Me metí en una carrera, hice diez años de una carrera, mientras estuve trabajando... y a los treinta años supe que es lo que quería ser. A los 25 empecé a sospechar algo, o sea que Ħimagínate!. Soy de desarrollo muy lento.
¿Se diferencia mucho el público español del latinoamericano?
Lo complicado es que no hay ni un prototipo de público español, ni un prototipo de público latinoamericano. Hay cosas tan diferentes... en España, por ejemplo, es tan diferente el público del País Vasco con respecto al de Canarias o el público catalán con respecto al gallego, o el andaluz... no sé es que es tan variado, España es un país de una variedad enorme y eso es de lo más atractivo que tiene. En Latinoamérica también, yo aparte no he rodado por toda Latinoamérica, eso es una novedad para mí. Hasta ahora mis discos se editaban sólo en Uruguay y ahora van a salir en Chile y en Argentina también, así que ya te contaré cuando venga.
Ahora que estás en un momento dulce, ¿Cómo te sientes?, ¿Qué esperas?
Ahora mismo estoy cansado, pero estoy en un momento súper dulce. Estuve un año casi sin tocar porque me dedico muy obsesivamente a los discos y estuve muy obsesionado con este disco, aparte como hacía yo la producción y todo... y dejé todo, dejé de tocar, dejé de hacer un montón de cosas, descuidé un montón de aspectos de mi vida para dedicarme al disco y ahora estoy retomando el directo, que es algo que me encanta y llevamos varios recitales, algunos yo sólo y otros con mi banda y han salido todos de maravilla, o sea que estoy muy contento.
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 Jorge Drexler
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