Entrevista a Lucía Etxebarría

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Lucía Etxebarría acaba de publicar un sorprendente libro sobre feminismo y literatura femenina, dos libros en uno para mostrar la doble faceta de la autora, como mujer y como escritora. Un libro simétrico, una cara que se mira en el espejo para encontrar un reflejo interior. "La Eva futura" explica el mundo desde una perspectiva femenina y feminista, dando unas respuestas claramente reivindicativas. |
MARÍA JOSÉ FRAILE / SCD PRESS
Después de haber publicado "Aguanta esto", "Amor, curiosidad, prozac y dudas", "Beatriz y los cuerpos celestes" (Premio Nadal, 1998) y "Nosotras que no somos como las demás" (1999), la escritora y periodista Lucía Etxebarría vuelve a las librerías con un sorprendente libro sobre feminismo y literatura femenina, dos libros en uno para mostrar la doble faceta de la autora, como mujer y como escritora.
Tenemos ante nosotros dos libros en uno, ¿por qué has escogido esta forma de publicación?
En principio, esto iba a ser una recopilación de artículos. Pero a mí no me gustan las recopilaciones de artículos, porque son aburridos y porque, en general, el momento del artículo caduca y pierde su sentido. Después, me puse a escribir y vi que el material que tenía daba para dos libros. El primero iba a tratar, básicamente, el por qué de que la causa feminista no haya perdido vigencia y qué es la postura del feminismo ahora, en contraposición con lo que era una caricatura del feminismo que se ha estado haciendo desde los medios asimilándola a una ola muy radical del feminismo, más victoriana, antipornografía, antihombres... Es como decir que todo el nacionalismo es terrorismo, cualquier movimiento tiene alas extremas, pero la virtud, como decía Aristóteles, es el punto medio entre dos extremos.
En la segunda parte trataría la literatura. Es un asunto mucho más personal e ideológico que lo anterior, que es mucho más conectado hacia fuera. Decidí hacer dos libros en uno, primero porque los veía con coherencia y, aunque hubiera sido más sencillo hacer uno primero y sacar el segundo después de un tiempo, decidí no hacerlo así, porque tengo muchos proyectos. También porque los libros son carísimos y, yo, como lectora, cuando veo que un libro de 200 páginas me vale 2.700 pesetas me cuesta mucho comprarlo, porque luego te vas a comprar Ana Karerina, que tiene 600 páginas, y te cuesta 600 pesetas.
¿Cómo se ha tratado el movimiento feminista en España?
Yo pienso que aquí ha habido una "peyorativización" del movimiento feminista durante el franquismo. Desde arriba se ha dado una imagen muy salvaje y, en España, durante mucho tiempo, y todavía ahora, no se han traducido textos sobre el tema.
Yo lo que quería hacer era una cosa de sentido común. Se oye a un montón de chicas que niegan ser feministas pero, a continuación, empiezan a enumerar el ideario feminista, punto por punto, porque no entienden por qué no hay igualdad en el trabajo, no entienden por qué un hombre no tiene obligación de hacer las tareas domésticas, no entienden por qué tiene que haber un doble rasero en cuestión sexual, etc. En "La Eva futura" quería hacer un análisis de sentido común y una especie de divulgación de cosas nuevas que, supuestamente, todo el mundo sabe pero que, en realidad, no sabe: por qué existe discriminación laboral y explicarlo con estadísticas y demás, cómo se falsea la discriminación laboral, etc.
¿Podríamos decir que es éste un ensayo un tanto particular?
Yo no quería realizar un ensayo académico. No le he puesto nombre al género. Aunque pueda parecerlo, ésto no es un ensayo. A mí no me interesaba basarlo en una bibliografía excesiva, ya que he pensado en otro tipo de público. Ya el propio término de feminismo me parece demasiado académico y todos los libros escritos como ensayos feministas son muy difíciles de leer, tienen una distribución muy limitada y, por regla general, están destinados a profesorado académico, que, por otro lado, ya se los han leído muchas veces. Yo quería hacer algo muy fácil de leer, para gente que, normalmente, no lee nada de ensayo feminista.
¿Has querido retomar la mística de la feminidad?
Sí, esa era la idea, pero creo que lo que retomo son cosas de gente que ya lo ha hecho anteriormente en España. Es el caso de los trabajos de Carmen Alborch, Cristina Almeida, Pilar Pedraza... Yo no he venido a salvar el mundo con este tema, lo que hago es retomar una tradición, o un estado de opinión. No creo que este libro sea la mística de la feminidad o del sexo, no creo que vaya a ser el cambio radical, o el antes y el después. Lo que sí creo es que va dirigido a un público que no ha leído la mística de la feminidad, bien porque se les ha pasado el momento de leerlos, o bien porque les falta la terminología precisa para poder seguirlos con facilidad. Va dirigido a un tipo de gente más joven o a todos aquellos que, por lo que sea, no han tenido acceso a los libros principales del feminismo.
En el libro has publicado muchas de tus columnas de opinión.
A mí me han echado de la mitad de los sitios en los que he trabajado, casi siempre porque me había metido con alguien importante, o porque me había metido con algo de publicidad, como la "Barbie" en plena Navidad, otra vez me metí con Garci... Cuando el sistema fagocita temas, lo hace de la manera más light. Por ejemplo cuando ataca la anorexia lo hace sin atacar a los modelos de las revistas de moda. Lo lógico sería que se rechazara la publicidad en la que intervienen casas que ponen a esas chicas. No se ataca de lleno porque la publicidad mueve muchísimo dinero. El tema de la anorexia ha llegado a tal punto que se han olvidado sus orígenes. Se publica en revistas de belleza apuntando 'comer un poco más'. Lo que he conseguido ha sido poder publicar una serie de artículos míos que no he podido publicar en ningún sitio y sin problemas de censuras. Para mí son cosas de sentido común. He tenido la suerte de vivir en ciudades grandes y de buscar un entorno en el que te encuentras a gusto y que no puedes encontrar en pueblos pequeños. A diferencia de otros países, en España todavía no se pueden decir ciertas cosas, porque todavía se ve el peso de los años de la dictadura.
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"Si estuviésemos en un sistema perfecto en el que no fuera necesario podríamos decir que no hace falta que una mujer tenga más facilidades."
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