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Entrevista a Alberto Fernández Liria

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¿Por qué lo dices?
Ayer oía el paquete básico que enviaba una importante ONG de nuestro país para ayudar a los refugiados kosovares e incluían “dodotis”. Esto es pan para hoy y hambre para mañana. Sería mejor meter pañales que se pudieran lavar y utilizar muchas veces, que además ocupan menos espacio, son más baratos y no producen desechos. Pero esta ayuda directa, siendo fundamental para mí, no es lo más importante.
¿Cuál es la principal función?
La que tiene que ver con el sostenimiento de una idea de solidaridad internacional y el pensamiento de que lo que sucede en lugares y países distintos de nosotros, nos concierne también personalmente. Es una idea que tiene que ver con algo que a mí me es más afín que es el internacionalismo proletario. No la solidaridad entendida como Rambo y no sólo porque son de los nuestros.
Adviertes del peligro de las ONG en conflictos bélicos.
Sí, porque aunque uno de los papeles importantes en guerra es ser testigos para evitar atrocidades, lo peor es que ese mismo efecto de testimonio, a veces, ha sido utilizado para producir propaganda. Eso ha sucedido en la última guerra del Congo: la presencia de las ONG permitiendo sostener situaciones insostenibles. O como sucedió con el ejército nacionalista serbobosnio que podía bombardear y eliminar en cuestión de horas a poblaciones enteras, porque estas comunidades estaban físicamente sostenidas por las ONG y por la cooperación internacional.
La utilización de las ONG en la estrategia militar.
Sí, como un elemento de la guerra. Las organizaciones solidarias con su presencia impiden determinado tipo de atrocidades, pero las estrategias militares modernas han aprendido a utilizarlas como un elemento que permite hacer más daño.
Aun así, es necesario reaccionar ante la barbarie.
Por supuesto. Pero convendría que nos hiciera medianamente prudentes, a los que nos dedicamos a tareas humanitarias, a la hora de pensar cuál es el efecto que en último caso podemos producir.
Qué fácil es crear etiquetas sobre los pueblos.
Y olvidan que guerrilla es una palabra española. Así que esa gente que hace esas lecturas tan poco profundas de los fenómenos, podrían decir que aquí nos hemos pasado la vida con enfrentamientos. Cuando no han sido los carlistas, ha sido con Napoleón o nuestra guerra civil. Y hasta se nos podía ocurrir alguna guerrilla reciente. Alguien podía decir que a los españoles nos gusta echarnos al monte y guerrear. No sé si tú tienes esa sensación, pero yo no.
¿Cómo se encendió la mecha?
Habría que preguntarse de quién es la responsabilidad de la expansión absolutamente vertiginosa de los nacionalismos fascistas en esa zona del mundo. Lo que sí recuerdo claramente es el reconocimiento en menos de veinticuatro horas de la independencia de Eslovenia y Croacia por parte de Alemania. El desarrollo de los nacionalismos y el hecho de que los nuevos países expresaran su voluntad de integrarse en Europa tenía efectos beneficiosos para Alemania y para la Unión Europea. El jalear la independencia de estos países puso en marcha unos mecanismos que, ligados con asuntos históricos, hicieron que se impusieran gobiernos con una serie de ideologías absolutamente lesivas.
Y después del desastre hablan de restaurar convivencias.
Si. porque hemos hablado de la guerra como fenómeno geopolítico y económico, pero la guerra es otra cosa. Lo que he visto yo sobre el terreno, y me costaba entender, es cómo un señor que era un padre de familia afable, que sacaba a pasear su perro por el parque, se convierte en un tipo que puede ponerse una capucha, bajar con todos los vecinos, violar a la vecina, cortarle los cojones a su marido, metérselos en la boca y pegarle un tiro después en la cabeza. Ahora después de haber estado allí veo que esa transformación no es tan difícil.
¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para reconstruir un tejido social?
Yo creo que dos o tres generaciones. La Unión Europea se dio mucha prisa en Móstar. Recuerdo que en la ciudad, que está dividida por el río Narezba, había una orilla musulmana y otra croata. Una de las actividades que primero se solventó fue la de reconstruir los puentes. Pero nadie los cruzaba. Alguien bromeó diciendo que había que crear una ONG que se llamara “peatones sin fronteras”, para que se pasara el día atravesándolos y se sacasen fotos de gente en ellos. Cada vez que la Unión Europea quiso forzar y facilitar que la gente atravesase los puentes, eso se traducía en un número determinado de muertos. Hay que dar tiempo a que se metabolicen las cosas.
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Alberto Fernández Liria durante la entrevista.
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