Entrevista a Fernando Marías

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Fernando Marías puede alardear de ser el primer ganador del premio Nadal del siglo XXI. Un escritor con una pluma bien cotizada por sus lectores, y también con la espinita clavada de dedicarse con mayor profusión al cine, aunque bien combina ambas tareas. Lo bueno es que ambas cosas se le dan de forma extraordinaria, además ya tiene varias proyectos cerca, tanto para los amantes del rostro más literario de Marías como para los que buscan su lado cinematográfico. |
ÓSCAR GRIFOLL / UNO CONTENIDOS
¿Se considera un escritor que nació con una pluma debajo del brazo?
La verdad es que si me tuviera que considerar algo así tan cerrado sería más bien un autor que nació con una cámara debajo del brazo. Mi primera vocación siempre ha sido el cine, y nací con ese afán cinematográfico de mi época, ya que se veía una película antes que leer un libro. Yo recuerdo ver películas con 2 ó 3 años, y ésa ha sido mi primera pasión y luego mi carrera y mi desenvolvimiento posterior han girado en torno al cine, de hacer cine, aunque más bien las circunstancias me centraron más a escribir.
¿Por eso también ser dedica a escribir guiones, ya que combina elementos literarios y cinematográficos?
Sí, en parte sí, porque son dos cosas que llevo paralelamente. Aunque, cada vez más, tengo muy claro lo de querer dirigir una película, pero siempre he tenido clara esta distinción, que ahora marchan en paralelo. Y si nos tenemos que remontar en el tiempo, lo primero fue mi pasión por el cine.
¿Y cuándo le sedujo la literatura?
También la lectura la he llevado conmigo desde pequeño. Al principio fueron los tebeos y luego los libros. Ponerme a escribir fue casi producto de la casualidad, aunque siempre lo había tenido en la cabeza. Y pensaba que cuando llegara el momento de que dirigiese una película, pues que también escribiría los guiones. Pero lo cierto es que mi primera novela surgió de una idea que tenía para un guión, aunque no conseguía ver aquello como un guión, ya que lo escribía como narrativa, luego pensando en un cuento hasta que al final se convirtió en una novela, con la que luego me darían un premio. Por lo que fue una especie de casualidad, casi producto del destino.
La novela "La luz prodigiosa", ¿marcaría el rumbo de su carrera como escritor?
Sí, fue la que marcó el rumbo porque ahí se dieron una serie de casualidades. Y es que una vez acabada la novela tuve mucha suerte, ya que la envié a una serie de concursos, que me imagino que es lo que hace todo el mundo que escribe, y tuve la suerte de ganar el Premio de novela de la Ciudad de Barbastro, lo que me animó muchísimo a seguir escribiendo, ya que cuando estás en casa pues no sabes si lo haces bien o mal. Con esta novela me animé, ya que pensé que había sido capaz de escribir una novela, que había ganado un premio y me puse a escribir otra.
Fue, entonces, un momento crucial de su vida, ¿qué habría pasado de no haber ganado el Premio Ciudad de Barbastro?
Pues a lo mejor sí que lo habría dejado, o tal vez me habría centrado más en proyectos de televisión. Lo cierto es que yo siempre he dicho que mi carrera literaria es como si tuviera siempre encima una lucecita de la fortuna. Así como el mundo de la televisión es mucho más complejo, puesto que he realizado muchos proyectos para la televisión y de cine, y todos se han quedado por el camino excepto uno. Y en literatura parece que todo lo que toco, pues sale bien. Por lo que me anima profundamente en seguir escribiendo. Aunque bien he de decir que el tema del cine y de la imagen me fascina, es muy apetecible y muy bonito. Por lo que cuando acabe lo que llevo entre manos, como una novela y un par de adaptaciones de novelas mías, pues me gustaría indagar en el mundo del cine, pero sin ningún tipo de prisa.
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