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Entrevista a José María García

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¿Por qué no ha triunfado nunca en televisión?
Me atrae mucho la televisión, y tengo el honor de haber trabajado en la mejor televisión de España, en Televisión Española, y digo que era la mejor de España porque no había otra. Estuve poco tiempo y, aunque no había otra, decidí marcharme, porque la televisión que yo deseaba hacer, una televisión para mis telespectadores, no era la que los dirigentes de TVE querían que se hiciese. Luego he hecho algún pinito mínimo en televisión, fundamentalmente en Antena 3, por ayudar a un amigo mío, que era Antonio Asensio, presidente del Consejo de Administración de Antena 3 Televisión. Monté el Departamento de Deportes, hice un par de programas, y uno de ellos tiene todavía el registro histórico de audiencia, que fue el famoso affaire de los árbitros. Pero yo admiro mucho a los compañeros que pueden hacer dos o tres cosas. Yo sólo sé hacer una, y no la hago todo lo bien que quisiera porque me falta tiempo. Yo quiero hacer televisión. Pero el día que haga televisión dejaré la radio. Conozco el mundo de la prensa, de la televisión y de la radio, y este medio es el que más me llena, y mientras esté feliz en la radio no haré televisión.
¿Cree que tiene más amigos que enemigos?
Los enemigos no se cuentan, y los amigos ahí están, los conoces y los sientes. A mí no me preocupa tener muchos enemigos. A mí lo que me preocupa ciertamente, y hasta el momento no tengo, es tener indiferentes. El encefalograma plano es la muerte natural de una persona. La indiferencia es el encefalograma plano de un comunicador. Yo puedo tener millones de amigos y de enemigos, pero lo que todavía no tengo son indiferentes.
¿Se ha sentido perseguido en algún momento de su carrera periodística?
Yo soy el periodista español, y se puede demostrar, en todos los órdenes de la vida informativa española (político, social, deportivo), más perseguido y más atacado. Fundamentalmente, ha sido así porque he querido elegir siempre mi libertad, que era la libertad de mis oyentes. Y muy especialmente desde el año 92, cuando decidí dejar Antena 3 porque había sido invadida por el Grupo PRISA y el ataque ha sido bestial y brutal. Desde el diario El País, con aquellos famosos anuncios donde yo era Hitler, desde el monopolio de los partidos codificados y televisados los domingos donde aparecían esas pancartas estratégicamente situadas, que decían "Butano cabrón", "Enano", etcétera, hasta la Cadena SER.
¿Es importante un buen equipo para que su programa salga adelante?
Es imprescindible. Yo no sé trabajar sin equipo y no contemplo el trabajo individual. Un porcentaje elevadísimo de mi éxito es el equipo. Cuando alguien llega a mí y merece la pena, normalmente no se va.
¿Por qué sigue la Vuelta Ciclista a España en directo?
Me mezclo y me entremezclo con todos los deportes. El seguir la Vuelta Ciclista es por el siguiente motivo: yo no puedo seguir el fútbol porque es imposible dirigir desde un campo el resto de campos; en el caso del ciclismo, lo hago como un homenaje. Creo que es el deporte más duro. Los ciclistas han sido desde siempre los profesionales peor tratados y es mi pequeño homenaje a los profesionales de la bicicleta.
¿El fútbol se ha convertido en un mundo de divos?
Siempre lo ha sido. Es la ley del mercado y evidentemente es la comunicación la que hace a los divos, porque no se entiende ni la comunicación ni el deporte sin divos. Lo que pasa es que unos son más reales que otros.
Sin embargo, en esta época se mueve mucho más dinero que hace unos años... ¿no es así?
Pero se mueve muchísimo más dinero en todo. El mundo del fútbol, que es donde más se ha notado ese tremendo incremento, se corresponde con la televisión.
¿Es usted de la opinión de que el fútbol no ha dejado de ser un deporte?
Felizmente, sigue siendo un deporte, en muchísimas ocasiones adulterado e incluso manipulado, pero deporte.
¿Qué opina de la masificación de partidos de fútbol televisados?
Que es un contratiempo tanto para el profesional, que se cansa y se agota, como para el espectador por la disfunción de los horarios, la reiteración y el abuso.
¿En algún momento de su carrera se ha planteado dejar los micrófonos?
Ha habido dos: uno cuando el famoso affaire de Roca, porque ni lo entendí entonces ni lo entiendo ahora, y más recientemente cuando ocurrió la tremenda desgracia de la muerte de Antonio Herrero.
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