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Entrevista a Luis García Montero

Luis García Montero (Granada, 1958) es doctor en Filología Hispánica y profesor en la Universidad de su ciudad natal. Dicen de él que es uno de los autores más firmes y fundamentales a la hora de considerar la actual poesía española. Compilador de la obra de su amigo Rafael Alberti, es el responsable absoluto de las "Obras completas" del gaditano universal. Ha cedido su palabra a cantautores como Joan Manuel Serrat y, amante del verso popular, no se le han caído los anillos por prologar el bautismo poético de Joaquín Sabina.

MARIANO CRESPO / TRIBUNA
    Luis García Montero...Yo sería partidario de que se obligara a los taxistas que escuchan esa emisora a que pusieran una pegatina en el cristal que lo dijera. Porque realmente es un atentado contra la salud pública meterse en un taxi y oír la manipulación de la información que da esa cadena.

Eso me decía Luis García Montero, cuando ya habíamos pasado de las alturas líricas a los asuntos terrenales y yo le comentaba mi inquietud ante unas informaciones escuchadas en un taxi en las que la emisora que es portavoz de los obispos definía como víctima de sus convicciones cristianas al inquisidor italiano Rocco Butiglione. Al principio, no habíamos tocado las miserias...

Los críticos dicen que eres un heredero de las vanguardias del 27 y de la reflexión moral del grupo poético de los 50 pero ¿cómo te defines tú a ti mismo?

    Es verdad que la poseía del 27 fue fundamental para mí. Soy de Granada y Lorca era una presencia muy importante no sólo como poeta sino por representar a una ciudad que había desaparecido con la guerra civil. La gente de mi generación al crecer tuvimos como destino el intentar recuperar la ciudad que Lorca representaba. En ese sentido, el Lorca de Poeta en Nueva Cork fue muy importante en mi formación sentimental.

Además, luego trabajarías personalmente con Rafael Alberti.

    Empecé a trabajar en la tesis doctoral que dediqué a su poesía de vanguardia y tuve la suerte de que él bajara del pedestal del mito, del poeta amigo de Lorca, republicano, representante de la cultura democrática en el exilio, y se convirtiera en un amigo para discutirlo todo. Le debo mucho de lo que soy. Y después, Pedro Salinas y Cernuda han modelado mucho mi voz. La poesía que más me fue definiendo fue la que se convertía en una reflexión moral. Esa poesía que está en Antonio Machado y en nombres como Ángel González, Jaime Gil de Biedma, Caballero Bonald, Francisco Brines. Creo que soy un lector que ha buscado su propio mundo a partir de lo que ha leído en estos autores.

Se utiliza para ti la etiqueta de poesía de la experiencia pero ¿no te parece muy manido ese lugar?

    Sí (risas). Es una etiqueta a la que he acabado por acostumbrarme a fuerza de al utilización que de ella han hecho no ya los críticos sino lo críticos más hostiles, los enemigos.

Es que parecen usarla peyorativamente.

    Cuando empecé a escribir no se me ocurrió hablar de poesía de la experiencia. El único término que he defendido fue el de "otra sentimentalidad" que es un concepto que viene de Antonio Machado, que decía que la poesía nueva no es aquélla que hace experimentalismos, sino aquélla capaz de escribirse desde otra ideología, otra concepción del mundo, otra sentimentalidad.

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