Entrevista a Almudena Grandes

|
Almudena ha sido negra. Almudena fue escribidora antes que escritora. Conoce el oficio desde la escuela que da la escritura por encargo, anónima, a tanto el folio y a plazos cortos. Almudena habla alto, rápido, claro y sin afectación. Yo le digo que sus ojos me recuerdan, en joven, a Ana María Matute. Ella agradece lo que considera -y es un piropo y continua con su discurso encendido, plagado de oraciones subordinadas porque, escritora como es, conoce la importancia de los matices... |
MARIANO CRESPO / TRIBUNA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
...A mí lo que me gustaría decir este 8 de marzo, día que no celebro porque celebro el 1 de mayo como los hombres, (risas) es que los problemas de las mujeres no son problemas de las mujeres son problemas de la sociedad, porque las mujeres somos el 52 por ciento de la sociedad. Y creo que el paso definitivo que hay que dar es que todos, desde partidos políticos, sindicatos, instituciones, asumieran que los problemas de género son problemas sociales que afectan a todos.
Tú generación ha sido muy combativa por la emancipación de las mujeres pero ¿no crees que ahora se ha bajado la guardia?
Creo que mi generación fue bastante peculiar porque la historia de este país, tan accidentada y tan desgraciada en el siglo XX, también incidió sobre el tema de la liberación femenina. Durante el franquismo este país estuvo prácticamente secuestrado. Desde el punto de vista de la igualdad de derechos significa que, mientras que en el resto de Europa este camino se ha recorrido en tres generaciones, en España las mujeres de mi generación hemos tenido que hacer el trabajo de dos. Y es cierto que en la gente más joven se percibe un cierto relajamiento que no sólo sucede en España, es un fenómeno universal. Por otro lado, hay que reconocer que la igualdad en el plano teórico está planteada y argumentada desde hace mucho tiempo pero en el plano de las costumbres y de la vida cotidiana la situación no es la misma.
Y luego está la demencial violencia sobre las mujeres, que no se sabe si ahora es superior o que ahora se informa más de ello.
Es verdad que probablemente siempre ha habido violencia de género y nunca se informaba porque entraba dentro de las atribuciones del marido pegar a sus mujeres. Esto es muy bestia y muy salvaje pero es así. Sin embargo la violencia de género tampoco es un problema español. Durante mi último viaje a Nueva York, en el metro estaban forrados todos los vagones de una campaña del Ayuntamiento incitando a denunciar la violencia de género y es un problema que se da en todo occidente.
Y el tratamiento informativo que se le aplica es nefasto.
El problema es que la violencia doméstica puede cobrarse en un trimestre 6 veces más muertos que el terrorismo de ETA y no recibe el mismo tratamiento que el terrorismo político ni aparece en las páginas de nacional ni se considera un problema que produzca alarma social. Es muy curioso como los problemas se estereotipan. Cómo se hacen encuestas en pueblos donde a lo mejor no hay ni siquiera inmigrantes y el segundo o tercer problemas que más les preocupa es la inmigración y han tenido tres vecinas muertas en el último año, pero a eso no le dan la transcendencia de un problema general. Por eso yo digo que los problemas de las mujeres son también problemas sociales.
Para que el fenómeno exista con tal magnitud se tiene que sustentar en la complicidad.
Hay una complicidad informativa, hay una complicidad judicial y hay sentencias alucinantes. La violencia contra las mujeres tiene que salir de las páginas de sucesos y llegar a las páginas de nacional porque es un problema de política nacional.
La llegada de Almudena a la literatura ha sido una peripecia larga presidida por equívocas iniciativas y caminos dispersos que luego confluyen. Todo pudo comenzar cuando aquella chica que quería estudiar latín se matricula en Geografía e Historia…
Siempre quise ser escritora, pero es verdad que a veces cuando analizo mi trayectoria de adulta pienso que en mi vida he cometido una serie de errores estratégicos...
¿Errores estratégicos?
Sí, errores estratégicos que me fueron llevando a la literatura. Yo me equivoqué de carrera. Es verdad que a mí me hubiera gustado estudiar latín, también es verdad que yo nunca le hacía caso a mi madre y, sin embargo, ella me dijo que estudiara Geografía e Historia y es lo que hice a pesar de que su argumento fuera que "es una carrera de chicas". La hice caso y me di cuenta de que me había equivocado de carrera enseguida. Luego, la casualidad hizo que, cuando acabé la carrera y empecé a buscar trabajo inmediatamente porque me quería ir de mi casa que es lo que queríamos todos en aquella época, no como ahora (risas) gracias a un amigo que me dijo que buscaban escritores de encargo, o sea negros (risas), gente que escribía pero no firmaba. Y trabajé en el circuito de los negros siete años.
Como diría Vargas Llosa empezaste de escribidora hasta ser escritora.
Estuve mucho tiempo de escribidora (risas).
|
 |

| Imágenes |

 |
|