Entrevista a José Luis García Sánchez

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Como parte de la promoción de su película "La Marcha Verde", José Luis García Sánchez concede la siguiente entrevista, en la que se habla del género musical español en tiempos de la dictadura del general Franco. |
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¿Me equivoco o mientras que la mayoría de los directores pretende tentar a grandes productoras extranjeras con sus proyectos, tú apuestas por un cine popular?
Sí, es cierto. Creo que el cine es un animal de dos patas. Por un lado está el cine que les gusta a los niños, el puramente de ocio y entretenimiento. Y l asegunda pata sirve de apoyo al otro cine. Entiendo que para el desarrollo de las sociedades modernas tiene que haber un cine global, de multinacional, grande, gordo, universal, cosmológico. Y al lado muchos cines pequeñitos, locales, que dan cuenta de esa otra parte que lo global no puede dar. De la unión de esos dos polos, local y universal, es de donde puede surgir la convivencia del futuro. Para explicarlo de una manera menos pomposa. Los árboles dejan caer su fruta, y de la encina de "La Guerra de las Galaxias", salen las bellotas de las películas pequeñas. Sería suicida no hacerlas, aunque la mayoría de la gente va por el gran negocio, también tiene que haber gente que apueste por la película entrañable, por el cine familiar.
¿Hay un hueco para un cine genuinamente español en la aldea global?
Al lado de la foto de primera plana tiene que haber un sitio para la foto de comunión. En España siempre ha existido ese cine popular y no hay que avergonzarse de él. Es un cine que tiene ejemplos notabilísimos como pueden ser "La Verbena de la Paloma", de Benito Perojo, o "Bienvenido Mr. Marshall", de Berlanga, pongo estos ejemplos porque siempre voy por el lado de la risa. Pero directores como Edgar Neville, Carlos Serrano de Osma, o películas como "La Tía Tula", me parecen imprescindibles. Y creo que solo avanzaremos cuando el cine español sea capaz de hacer "Los Otros", y al mismo tiempo sea capaz de coger la tradición, meterla en un paquete y seguir adelante con ella.
¿No es demasiado fácil caer en localismos?
Dentro de esa tradición cinematográfica popular no podemos olvidar un aspecto del cine que corre el peligro de desaparecer en medio del barullo de la aldea global, y es contar a nuestros vecinos como ha sido nuestra historia, la de cada localidad. Creo que debe haber un cine catalán, pero además un cine de Gerona, y uno de Palafrugell, un cine de imágenes locales. Porque hay que conservar la memoria de lo que ha ocurrido y eso sólo se puede hacer a través de testimonios directos.
¿Y por qué te interesa tanto la revista, que ha sido siempre un género menospreciado hasta el punto que hoy es imposible encontrar bibliografía sobre el tema o grabaciones en buen estado?
La revista es al musical de Broadway lo que el anís Machaquito al champán. Hay diferencias de sabor, de tono, de gusto. La revista es una cosa muy directa, muy primaria, para cubrir necesidades sensoriales inmediatas; está destinada a la procreación, a que la especie se prolongue, Por eso las compañías iban a una localidad y nueve meses después nacían muchos niños, porque las revistas estaban pensadas para excitar al personal. Tenían esa vocación reproductiva, y desde que no hay revista, por cierto, la natalidad ha descendido mucho en España. Si no alegras los espermatozoides se acaban poniendo perezosos.
¿Por qué no sitúas la revista dentro del teatro musical español para todos aquellos que no saben qué diferencia a este género de la zarzuela o la opereta, por ejemplo?
La zarzuela se corresponde con una época en la que había dinero para levantar una producción con decorados, tres actos y cierta producción. El género chico se corresponde con una época en la que la economía mandaba, y eso hacía que los números se montaran con menos decorados, con músicos pero sin foso. De ahí se pasó a la revista, que es el género chico pero pensado para el teatro y con más golfancia. En los años 30 era golfancia libre, y en los 40 golfancia reprimida.
¿Tuvo mucho éxito en España? ¿Llego a convertirse en parte de la cultura española durante el franquismo?
Como duró mucho lo de la golfancia reprimida, la revista daba muy buenos resultados a los empresarios. Había algo malévolo y delicioso al mismo tiempo en la revista, y es que los maridos llevaban a sus señoras a la revista. Ellas aparentemente dejaban que los maridos se pusieran cachondos y luego se los llevaban a casa para cumplir. Ese esquema era la base de la revista. En especial con Celia Gámez, las señoras se sorprendían y maravillaban del lujo, de las plumas y los colores mientras los maridos miraban los muslos. Y todos contentos para casa. Es algo muy de esa clase media de asentadores y estraperlistas del franquismo. Gente del negociete, de clase media-baja en ascenso. Ese es el público de la revista. Lo que pasa es que tampoco se puede generalizar sobre su valor como espectáculo, porque había música de revista cojonuda y música de zarzuela que era muy mediocre. Y había muchos músicos, como el maestro Alonso, que hacían revista y zarzuela. Por ejemplo, "Las Leandras" es una revista, pero la ponen en los teatros de zarzuela porque es una revista con una música muy buena.
¿Y qué tiene que ver aquella España con esta?
Seguimos siendo ibéricos. Y lo ibérico tiene una denominación de origen muy clara. Iberia era la frontera entre moros y cristianos, y eso sigue provocando un lío tremendo en la cabeza de los españoles. Yo veo que numerosos directores de sucursales de bando en Levante, por ejemplo, termina su jornada laboral en el despacho y no dudan en salir a la calle para hacer el pollino. No es normal en esta época de talibanes, que ellos se pongan el alfange y salgan a la calle a bailar "Paquito el chocolatero". Pero es una de las muchas Españas que hay.
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| Imágenes |

Caricatura de José Luis García Sánchez, obra de Martín Morales. |

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