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Entrevista a Elvira Lindo

Aquel 11 de septiembre, Elvira Lindo estaba bajo el herido cielo de Manhattan, cuando los domésticos pájaros en llamas fueron lanzados contra sus dueños y a Occidente le fue dado ver que algún día contemplará el apocalipsis con el mando a distancia en las manos. El próximo día 19 presentará su nueva novela "Algo más inesperado que la muerte" que, por aquellas fechas, se comenzaba a gestar. A la negra sombra de ese día, comenzamos a convocar a los recuerdos.

MARIANO CRESPO / TRIBUNA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
    Nos llamaron de España por la mañana y estábamos en la cama...

Y en seguida supisteis que estabais en el ojo del huracán.

    Al principio era como una cosa abstracta, el derrumbamiento de unas torres. Luego, según iban pasando las horas, era como si esas torres abstractas se fueran llenando de gente, personas reales. Es decir, al principio, aunque se viera por televisión que la gente se arrojaba por las ventanas, no era del todo consciente de la tragedia. Poco a poco fui tomando conciencia de la cantidad de personas que podía haber muertas allí.

Salisteis a la calle.

    Esa misma noche, Antonio y yo salimos a dar una vuelta por Manhattan y no había nadie en la calle. Nunca había visto Nueva York vacío salvo aquella noche. Parecía que estábamos en una pesadilla. Sólo había unos policías custodiando el Empire State.

¿Cuándo tomasteis contacto con la trágica realidad?

    Al día siguiente nos llevamos a tres de nuestros hijos hacia la zona sur y allí percibimos el drama humano de lo que había pasado. Porque en ese momento la gente creía todavía que había muchos supervivientes y no sé por qué razón no se informaba de que lo que había eran muertos. Caminamos por un Manhattan cerrado al tráfico, con gente con mascarillas, con un olor metálico que se mezclaba con un olor orgánico a carne quemada y con gente llevando fotos de sus familiares a los hospitales. Quisimos ver las cosas de cerca porque pensamos que era una experiencia que deberían contemplar nuestros hijos.

Los días siguientes debieron ser muy duros...

    Durante el primer mes era muy difícil dormir por el sonido contínuo de las sirenas y el paso de los bomberos y había un estado de shock generalizado. Después, cuando se volvieron los chicos a España y nos quedamos solos vimos que, tras la primera reacción, a la gente se le vino encima un estado de depresión.

Uno piensa que el trabajo de Antonio y Elvira se les volvió una bendición. Porque tuvieron que contar los hechos para el periódico en donde trabajaban y los fantasmas del miedo se diluyen cuando uno los pone sobre la cuartilla. Algo que los psiquiatras recomendarían a la población neoyorquina, que escribiera sus recuerdos, que los espantara... Lo que me molesta es que se confunda la política de Bush, con la que cualquier persona inteligente no puede estar de acuerdo, con un atentado que mató a miles de inocentes.

¿Recordarás siempre aquella fecha?

    Creo que sí. Siempre voy a recordar el 11 de septiembre. Pero lo recordaría igual aunque hubiera estado en España, porque en Nueva York me he sentido libre y, por muchos motivos, me gusta.

Va a ser irremediablemente un día de reseña.

    Va a ser el símbolo de que el mundo, globalmente, es más vulnerable. Y además, porque después de ese día se han producido muchas preguntas. A algunas se ha dado respuestas, en mi opinión, demasiado simples.

Y repasamos entonces todos los análisis que se han hecho del enfrentamiento entre el mundo opulento y el que se muere de hambre. Elvira dice que eso es evidente, y no sólo ahora, pero que toda la responsabilidad en la situación de determinados países no tiene sólo una lectura de responsabilidad exterior...

    El espectáculo del rey Fahd en Marbella no se puede ignorar. Esa riqueza casi pornográfica. Lo que me niego a pensar es que un individuo con la biografía y el perfil de Ben Laden hace un servicio a los pueblos pisoteados.

Abandonemos la pesadilla. El día 19 presentas tu nueva novela.

    La he entregado todo mi tiempo, exceptuando los artículos de "El País" que han sido mi medio de vida y de mantenerme cercana a la actualidad. En Nueva York ya estaba dedicada a ella.

Es tu retorno a la literatura, sin el adjetivo injustamente peyorativo de infantil, después de "El otro barrio".

    La novela me ha costado mucho trabajo porque me ha obligado a un impudor superior al trabajo en el periódico. Nunca he trabajado tan concentrada en una cosa. Ahora estoy expectante porque estoy en manos de los lectores. Estoy razonablemente satisfecha con el resultado de mi trabajo. Muy contenta con los primeros lectores que ha tenido y con el deseo muy fuerte de que guste a la gente.

Madrid, tu ciudad, es la protagonista...

    No es una novela autobiográfica pero he tenido que echar mano de mis recuerdos. Hay muchos elementos que conozco muy bien porque los he vivido. Está situada en el Madrid actual y en el de la Transición, en la radio de los primeros 80 cuando la época del golpe de Estado. La novela sucede en distintos momentos de Madrid, incluso hay una pequeña historia de la guerra civil. Tiene una construcción rara, con idas y venidas en el tiempo. Es el trabajo que más he corregido. Ahora ya, (risas) si está mal ya no es problema mío porque yo he echado el resto. Se llama "Algo más inesperado que la muerte".

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Durante la entrevista.

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Portada de "Manolito Gafotas", su obra más conocida.

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