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Entrevista a Elvira Lindo

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¿Y qué va a ser de Manolito Gafotas?
Quería hacer otras cosas. Para Manolito necesito un tiempo que tenga libre y ganas de divertirme. Sinceramente, después de seis libros de Manolito, necesitaba otras aventuras. Si mis intereses fueran sólo económicos seguiría con Manolito porque escribiendo un libro al año hubiera acabado siendo rica. Pero hay más cosas.
Como tus incursiones en el cine, sobre todo con Miguel Albaldalejo. También has realizado cameos y algún papel más grande que hizo pensar a algunos que te veríamos más de actriz.
Soy perezosa para el cine. Cuando me ha surgido un papel más largo que mis participaciones, me ha dado miedo porque al cine hay que entregarle muchos días y a mí me aburre. En el cine no es llegar y actuar, sino continuas esperas que me desesperan.
Siempre pensé que volverías a hacer algo distinto en la radio. Donde empezaste y en donde más cómoda te sientes.
Sí, pero no me gusta hacer mucho tiempo la misma cosa. Estuve 5 años haciendo Manolito y cuando lo dejé, como el personaje tenía audiencia no querían que me fuese y había gente que no comprendía mi decisión. Yo pedí que me dejaran hacer otra cosa. Para mí, la radio es un vínculo con la vida diaria y el medio en donde mejor he estado. He conocido a gente muy interesante.
Aunque ahora no atraviese su mejor momento
Me eduqué en la radio y me da mucha pena la gente que ahora acaba Ciencias de la Información, porque sólo tienen oportunidad de ir a la puerta de Carmina Ordóñez, de seguir a gente estúpida. Considero que eso en un futuro les va a pasar factura, porque son gente joven y los primeros años en el trabajo son los que forman. Cuando yo empecé en la radio entrevistaba a gente de todo tipo, desde la folklórica Rosa Morena al filósofo Aranguren. Existían posibilidades para una persona joven. Me eduqué en la radio en los años 80. Entonces había muchas ganas de crear y utilizar la libertad recién adquirida.
Radio, prensa, literatura, guionista, actriz... Habrá gente que piense que te metes...
...en donde no me llaman. (Risas)
En cierto sentido, sí. Vamos, que eres un poco intrusa...
Claro que se me ha dicho, y mucho.
Y eso hace daño.
Pero a mí me ha enseñado muchas cosas la forma de ser de Antonio. El se ha opuesto frontalmente a cosas diciendo lo que pensaba, aunque su opinión no fuera popular. Luego, aun sentándole mal las críticas, ha sabido mantenerse al margen y que esa molestia durase poco. Me ha enseñado a que las críticas no me amarguen la vida. Porque en un trabajo público es fácil adquirir cierta paranoia. Estás muy sujeto a las opiniones ajenas y yo he admirado en Antonio su equilibrio psicológico para hacer frente a las críticas. Me ha servido mucho porque, haciendo memoria, ahora todo el mundo dice que le gusta mucho Manolito Gafotas pero, al principio, le calificaron de ordinario, vulgar...
Y de pedante...
Sí, también pedante. A veces le tildaban de ordinario y a veces de pedante. (Risas) También decían que eso no era literatura para niños. Más tarde, cuando me acerco al mundo del cine, hay gente que piensa: "que hace esta tía aquí si no es de este mundo".
Varapalos los que te dieron cuando el guión de "Plenilunio".
Sí, pero ahí eran varapalos directos para mí, pero encubiertos para Antonio. Es muy complicado. Luego cuando empecé a escribir los artículos de El País yo no lo veía tan arriesgado pero, cuando volví tras las vacaciones, no hacían más que decirme: ¡pero como te atreves a escribir esas cosas!
Confunden el personaje con la autora y dicen que eres frívola...
Es un personaje que es frívolo, inconsecuente, inconsciente, caprichoso, egoísta. Y todo eso lo expone de una manera descarada. Pero a mí me gustan este tipo de personajes que los lees y acabas adorándolos porque dicen las barbaridades que uno diría y se calla. Toda la literatura no puede ser de Corte...
...¿Trascendental?
No sólo trascendental. Es que hay gente que parece que quiere estar continuamente exponiendo lo que es. Es decir: soy de izquierdas y voy a decirlo en cada uno de mis artículos, soy feminista y voy a proclamarlo en todos mis artículos, soy culto ¡uy! por favor, que se note en cada línea de mis artículos. Yo no tengo ningún interés en decir como soy.
Esta entrevista fue publicada originalmente en la revista Tribuna de la Administración Pública en septiembre de 2002.
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