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Entrevista a Nati Mistral

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Usted siempre ha destacado por unos personajes muy temperamentales.
Es mi estilo. Si fuera rubia, con ojos azules y pequeñita, a lo mejor estaría haciendo siempre la Julieta del Romeo, pero qué le vamos a hacer si soy un poco como Agustina de Aragón (risas).
¿Con qué autores u obras se ha sentido más a gusto en el escenario?
Eso no se puede decir, porque cuando estás haciendo una obra ésa es la mejor y, cuando pasa, otra la viene a sustituir. Yo me encontré muy bien con "Divinas palabras", de Valle-Inclán. Con esa obra salté prácticamente a este estilo de teatro siendo primera actriz. Hasta entonces, yo había hecho otras cosas, había cantado, pero no había interpretado papeles de primera actriz. A partir de aquel instante me vino toda esta variedad que hace que de pronto cante, de pronto haga recitales, cante una ópera... Yo creo que a un artista no se le debe cerrar ninguna puerta. Los artistas debemos saber hacer todo lo que se puede hacer sobre un escenario. Hay que hacerlo todo y, a mí, Valle-Inclán me dio esa fuerza de primera actriz que no olvidaré nunca y que le agradezco tantísimo a Tamayo. Y desde aquel momento he hecho obras de Unamuno, Galdós, Lorca... todos los mejores. A Lope de Vega y los demás clásicos los hice ya cuando empecé en el Teatro Nacional.
Se dice que es usted la artista polifacética por excelencia.
Desde luego soy la única en España que es así. Y lo digo porque no hay una artista en España que haga lo que yo hago, no digo que lo haga bien ni que sea la mejor, pero sí soy la única, porque yo lo mismo te hago "La Celestina", que te hago "Hello Dolly", que te canto una ópera en el Teatro Colón de Buenos Aires... Eso no se suele dar en una sola persona. Yo cuando me pongo la bata de cola, no digo que baile como Cortés, pero bailo, y muevo la bata de cola. Quiero decir que no hay una actriz en este país que haga todo lo que yo hago, yo no digo que bien, pero yo lo hago, porque yo creo que no debe estarnos prohibido.
¿Y si tuviera que elegir una de estas facetas?
A mi edad me quedaría haciendo lo que hago ahora, porque es más descansado. Ahora ya, estar dos horas en el escenario, de pie, cantando y preocupándome de la voz es más latoso. Pero todavía lo hago.
¿Con cuál de todas esas facetas ha disfrutado más?
Prefiero el teatro. Aunque lo otro es muy bello y se gana más, el teatro es mucho más interesante. El lenguaje es una preciosidad y el representar una obra cada día es un descubrimiento nuevo, frases nuevas..., es una preciosidad. Descubres el sentido que el autor quiso dar a esas palabras. Todas las obras que he hecho me han dado mucho porque cada una ha tenido algo de especial. "Divinas palabras" porque era mi entrada en este mundo, "La Celestina" porque es la última... Por ejemplo, hacer "Nerea" fue una maravilla porque el lenguaje era una preciosidad.
Yo doy mucha importancia al lenguaje, no se puede hablar "a tontas y a locas", incluso en la vida cotidiana hay que decir cosas muy profundas. No se puede uno quedar en el "jo tío", eso es para un momentito y una gracia. Nuestro idioma tiene palabras tan maravillosas que no se usan...
¿Qué exige más? ¿el teatro, la canción...?
Me exige mucho más la canción, aunque es más fácil de aprender y no tienes este peso de hacer una cosa clásica como "La Celestina". Pero también tienes que cuidarte muchísimo la voz.
¿Y si volviera a nacer, qué sería?
Si volviera a nacer me gustaría ser misionera, me encantaría. Creo que las misioneras tienen un don de Dios y eso no se elige. Creo que vale la pena estar en el mundo para ayudar. Y nosotros ayudamos también de alguna manera. Yo tengo el premio San Miguel Arcángel de los obispos de Argentina, que es el que anuncia la buena nueva a la Virgen y de alguna manera nosotros llevamos la buena nueva con nuestra palabra y ayudamos mucho a la gente. El público, cuando viene al teatro y se sienta y tiene el ánimo sosegado descubre muchas cosas, en los movimientos, en lo que pasa, en las situaciones que el autor muestra... Descubre muchas cosas. La gente que va al teatro es mucho más rica, porque vive vidas que no puede vivir.
Una vez dijo que no era de las que quieren morir en el escenario.
No, no me gustaría pero, por el camino que llevo..., parece que sí (risas). Pero mira, la vida te lleva a ciertas cosas, eso es una predestinación.
¿Qué le ha dado este oficio?
Me ha dado la posibilidad de conocer muchos caracteres de la vida. He sido reina, he sido mendiga, he sido todos los personajes de Federico García Lorca, he sido Fortunata en "Fortunata y Jacinta"... Muchos valores, muchos sentimientos... Y si la actriz es permeable, pues esas cosas te van calando y te van dejando un poso bastante digno para vivir.
¿Cómo ve el futuro del teatro?
El teatro tiene una magia especial. Viene la televisión y viene todo, pero a la larga siempre vuelve a resurgir. A mí no me gustan los apoyos, la vida tiene que ser libre y cada uno tiene que hacer lo que le dé la gana sin tener que apoyarse en nadie. De alguna manera, como dice un personaje de "La Celestina", a quien le das tu secreto le das tu libertad. Si dependes regalas tu libertad y eso no está bien.
¿Qué es lo que más preocupa a Nati Mistral de la vida?
La buena muerte. Morir sin dolor, el dolor me aterra mucho. Y que el mundo no sea tan sucio, tan necio y tan estúpido como sigue siendo. Desde que Caín le dio con la quijada a Abel, estamos perdidos absolutamente. Veremos si alguna vez el mundo se regenera.
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"...no hay una artista en España que haga lo que yo hago, no digo que lo haga bien ni que sea la mejor, pero sí soy la única..."
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