Entrevista a Terenci Moix

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El escritor Terenci Moix habla de su obra "El arpista ciego", que bajo el subtítulo de "Una historia del reinado de Tutankamon", refleja una aventura insólita y divertida, en la que recrea el Egipto faraónico y relata la historia de un amor imposible y unos dioses entrometidos. Moix, asimismo, habla sobre el proceso intelectual de escritura de este texto, así como de su pasión por Egipto. |
JOSEFINA AGUILAR / UNO-CONTENIDOS
Dada su pasión por Egipto. ¿No cree que ha nacido en el siglo y en la época equivocada?
He nacido en la época que me gusta. A mi me encanta la época en que vivo y no me cambiaría por nada. Lo que pasa es que uno tiene también sus pasiones y yo he tenido desde niño una pasión por el antiguo Egipto y por su cultura.
El proceso de escritura de "El arpista ciego" habrá sido muy laborioso, pero un enamorado como usted de Egipto habrá disfrutado con el proceso de escritura. ¿No es así?
En este caso, como es una descripción muy detallada de la vida cotidiana, de cada objeto, cada ropa he tenido que ampliar mucho mis fuentes de documentación. Este proceso si que ha sido muy laborioso. Pero, contrariamente a lo que ocurre normalmente en esta ocasión no he disfrutado nadada. Ha sido un libro muy difícil de hacer porque es un libro que maneja muchos niveles ya que pasa de lo jocoso a lo dramático, de la nostalgia y la melancolía... Me ha costado muchísimo la verdad.
¿El libro es básicamente una novela de amor?
No. Todas las novelas pueden tener amor y no ser una novela de amor. Al contrario, es una novela que maneja muchísimos niveles. Rompo los esquemas de la novela histórica y me aparto de eso que gusta tanto en la novela histórica que es la descripción de los grandes hechos y para introducirme más en la vida cotidiana. En ese sentido, es una novela con multitud de personajes. Por supuesto, hay mucho erotismo porque esto también es básico en mi obra pero no se limita ni muchísimo menos a ser una novela de amor.
En la novela alude a la música. ¿Es complicado hablar de música egipcia en una novela?
Muchísimo. Porque se sabe muy poco. Aunque hay estudios a los que me he remitido. No obstante, básicamente la novela es un homenaje a la música cualquiera que sea su época.
¿Se considera un escritor compulsivo?
Sí, soy compulsivo, pero después corrijo muchísimo. Normalmente, el libro está en la imprenta y todavía estoy yo corrigiendo, por eso se ha retrasado tanto este libro. Corrijo mucho y cada vez más. Primero es una compulsión, pero soy muy compulsivo para todas mis cosas. También en Internet, me engancho fácilmente, pero luego tienes que organizar el material y darle una disciplina. Sin ella sin no conseguirías literatura.
Siempre le ha gustado ser un provocador.¿ Cuál es la finalidad de tu provocación?
Si soy un provocador -que no lo sé- lo soy por carambola. Yo digo las cosas como las siento y resulta que la gente es muy puritana. Sin embargo, pienso que eso es un problema de la gente más que mío. Yo soy bastante normal.
¿Qué significan para usted los premios en su carrera literaria?
Siempre han significado un reconocimiento y la posibilidad de una promoción. Básicamente, una promoción. Yo creo que todos los escritores persiguen el reconocimiento público, lo que pasa es que tu escribes tu novela y cuando lo haces no piensas en esto. Pienso que cuando ha acabado tu novela, cualquier ser humano lo que quiere es que los demás te lean. Y quien diga lo contrario... pues no me lo creo. A nadie le apetece tener el libro escondido en un cajón.
¿Volverá a escribir sobre Egipto?
No tengo ni idea. En este momento quiero descansar de Egipto, y de todo, en general.
¿Cómo se ha elegido la portada?
Es obra de dos pintores franceses que hacen pintura pop-postmodernista. El Egipto que muestro en el libro no es el tradicional, por ello, tanto a mi como a los responsables de la editorial nos gustó el trabajo de estos artistas.
¿Le gustaría que llevaran sus novelas al cine?
Mis novelas no son muy cinematográficas. De hecho, las tres veces que se han intentado llevar al cine se ha llegado a la conclusión de que eran muy caras. Por esta razón, y para evitar que quedara algo cutre, mejor no se hace nada. El cine es una expresión y la literatura es otra... yo ya he hecho mi contribución escribiendo la novela.
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