Entrevista a David Ortiz

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David Ortiz, miembro de la Confederación Estatal de Estudiantes, es el actual presidente del Consejo de la Juventud. Es estudiante de Físicas y lleva más de 10 años trabajando en el mundo del asociacionismo. Abordamos la entrevista de un modo heterodoxo, como una charla distendida en la que tuvo una activa participación Patricia García, secretaria de Juventud de la FSAP-CCOO. Aunque se publica en forma de entrevista convencional el lector enseguida distinguirá a los dos protagonistas del transcriptor. Le bastará con separar el entusiasmo de la perplejidad, lo concreto de lo abstracto. |
MARIANO CRESPO / TRIBUNA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
... Convendría abrir un debate sobre la gestión de los servicios públicos y la evolución del tejido asociativo. En muchos casos se está viendo a organizaciones como gestores de determinadas políticas públicas y habría que delimitar dónde acaba la responsabilidad de la Administración en ofrecer determinados servicios públicos y dónde empieza la capacidad del tejido asociativo para gestionarlos. Es un debate necesario porque la Administración no puede hacer dejación de sus responsabilidades porque haya una ONG que vaya a realizarles el trabajo.
Fue el final de la conversación pero por su relación con nuestro ámbito ha acabado abriendo la entrevista. Patricia y David habían sacado el tema a raíz de unas jornadas que habían compartido. Un asunto delicado porque en estos momentos de auge del pensamiento neoliberal en donde todo se pretende arreglar con menos Estado, a los gobiernos les viene de perlas la existencia de voluntariados y de tejidos asociativos que les taponen los agujeros que sus políticas crean…
Para situarnos, David. ¿Para qué sirve el Consejo de la Juventud?
Es una plataforma de organizaciones juveniles y sirve fundamentalmente para dos cosas: gestionar parte de las políticas públicas de juventud y, en mi opinión la más importante, ser un espacio de escuela democrática.
¿Es la juventud como la caricatura que se dibuja de ella?
La juventud es un colectivo heterogéneo, no se pueden sacar fotos-fijas como a veces se pretende. No estoy de acuerdo sobre todo en los tópicos que se utilizan para definir a los jóvenes. En cualquier caso, creo que hay determinadas cuestiones como la escasa participación de los jóvenes que tengo la impresión de que son lugares comunes que se repiten a lo largo de toda la historia, independientemente del comportamiento de la juventud en cada momento. No creo que haya menos participación, puede que haya otra manera de participar y hay que desarrollar el olfato para ver cómo se produce y cómo se puede llegar y converger con ella. Creo que desde el año 93 para acá, con el tema del 0,7 y, ahora mismo, con el movimiento alrededor de los foros sociales existe un movimiento de participación que, a lo mejor, no se ha sabido leer adecuadamente.
Yo quería preguntarte por cosas concretas, como las coberturas sociales, o saber qué líneas se están siguiendo en temas concretos como vivienda, ayudas a los estudios, ayudas a la maternidad. En el fondo las ayudas a la emancipación...
Me has preguntado por todo (risas). Nuestro papel es el de interlocutor. En la emancipación se recogen muchos aspectos: vivienda, empleo, educación... Si nos centramos en el tema de empleo y vivienda parece obvio señalar que para que se dé la emancipación debe haber un acceso a la vivienda en condiciones razonables y nuestro papel, en un primer momento, fue el análisis y la constatación de esta realidad y después aportar la voz. Porque si bien para otros temas hay voces autorizadas de los afectados, en el tema de la vivienda no hay una contraparte clara y, además, hay muchos actores: constructores, administraciones... Se entra en un maremagnum en el que alguien tiene que personarse para poner voz a los que están padeciendo la situación.
En el empleo, el tema es la precariedad.
Sí, nuestra línea actual es la lucha contra la precariedad. Ahí tenemos que buscar nuestro espacio porque los sindicatos tienen su papel y el nuestro tiene que ser de otra índole. Nosotros estamos fomentando la participación y, en este asunto en concreto, consideramos que la mejor lucha contra la precariedad laboral es el aumento de la participación sindical. Hay una labor previa que es la de propiciar la toma de conciencia de los jóvenes sobre su situación laboral, que conozcan que esa situación que padecen es la que se define como precariedad.
Existe una precariedad más sutil que es la doble escala salarial, pero yo te quería preguntar también por tu opinión sobre el Foro Social Europeo en el que hemos coincidido.
El tema de los foros sociales ha sido de una evolución muy rápida. Desde un primer momento en que eran espacios con una vocación plural, pero de hecho no lo conseguían, a este momento en que se avanza mucho en ese sentido. Allí se intenta encontrar puntos de encuentro con otro tipo de movimientos sociales. El trabajo que nosotros estamos haciendo en Europa en estos momentos es relativo al tema de la Constitución europea y, en concreto, a servir de contrapeso a otros intereses.
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