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Entrevista a David Ortiz

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Aunque en el mundo de la juventud hay diferentes visiones.
Hay en la actualidad unas diferencias importantes porque dentro, por ejemplo del movimiento antiglobalización, hay "altermundistas" (Otro mundo es posible), a los que nosotros podemos estar más cercanos y otras opciones digamos que más radicales. Y esto está bien porque yo me lo imagino siempre como un juego de tira y afloja con una cuerda. De tal manera que puede que haya posiciones que yo no comparta, pero es positivo que haya gente tirando de ese extremo de la cuerda porque sin su existencia no habría posibilidad de avance alguno.
Si miráramos por un agujerito al interior del funcionamiento del Consejo veríamos prácticas distintas a otras organizaciones políticas o se repiten estereotipos. Estoy hablando por ejemplo de los porcentajes de presencia de las mujeres en la gestión...
A veces se caen en contradicciones, decir otra cosa sería mentir, pero creo que hay algunos aspectos en los que creo que se ha avanzado. En el tema de la mujer y la igualdad de oportunidades hay que decir que todos los órganos de dirección del Consejo tienen que tener equilibrio y siempre lo han tenido. Esto es así por reglamento pero, en cualquier caso, aunque no estuviese escrito sería de esta manera porque el Consejo tiene permanentemente una filosofía de consenso, que no de unanimidad, de guardar determinados equilibrios y eso también se refleja en estas cuestiones. Es inconcebible que salga elegida una comisión permanente sin equilibrio de género. Esto tiene un mérito añadido porque aquí conviven organizaciones de naturaleza muy distinta. Y siempre tiene más mérito poner de acuerdo a gente dispar que lo contrario.
¿Cómo anda de homogeneidad el continente en el tema de juventud?
El Consejo está en una plataforma europea y allí se notan diferencias importantes. De ello te das cuenta, sin entrar en los grandes datos, en detalles muy sutiles. Si te pones a dialogar con el Consejo de Finlandia su reivindicación es que la beca, que por sistema su Gobierno da a cualquier estudiante que se quiere ir de casa, no les llega para tener un piso grande y se tienen que conformar con uno de tamaño mediano. ¡Esa es su reivindicación! Y claro nuestro punto de partida ya sabemos cuál es. Es muy complicado encontrar un espacio reivindicativo entre norte y sur.
Hace escasas fechas el Consejo de la Juventud ha estado de actualidad por un tema periférico a su actuación pero que ha levantado cierta polvareda. Se les reprochó desde el Gobierno el contenido de una campaña que bajo el mensaje de "Practica el sexo oral" defendía el diálogo como base de la comunicación afectiva. Preguntamos a David sobre el alcance de los reproches…
Podemos hacer dos lecturas. Una que realmente el mensaje no cumpliese con el objetivo, que puede ser. Y otra, que quizás no fuese valorado desde un punto de vista político como acertado. Son las dos interpretaciones que se pueden hacer.
¿Y tú cuál haces?
No lo sé. Bueno, a buen entendedor...(risas). Porque nosotros también tenemos argumentos sobre el cumplimiento del objetivo del mensaje. O sea que no es solamente una cuestión político moral. Era una idea muy trabajada. No fue una cosa fácil, una ocurrencia momentánea, sino que se trabajó y se discutió mucho internamente. Hay que reconocer que, de todos modos, algún fallo de comunicación se produjo en el interno del Consejo.
Un tema prioritario con el cambio demográfico de nuestro país va a tener que ser la integración de la población inmigrante.
Nuestra receta es, como para otros asuntos, la participación. Una palabra que si se busca en el diccionario se podrá comprobar que participación e integración son prácticamente sinónimos. Hay que intentar que el colectivo inmigrante joven empiece a participar, a vincularse al tejido asociativo. Hay una campaña dirigida a avanzar en este terreno.
¿Qué se podría demandar desde el Consejo a los sindicatos?
Ha habido varios temas que hemos trabajado juntos y para mí han sido muy satisfactorios como fue la movilización contra la Guerra de Irak. Nos falta, en general, como colectivo mucho más trabajo en red, establecer más sinergias. En el caso del Consejo y los sindicatos es relativamente fácil pues las secretarías de juventud de los sindicatos participan en el Consejo. Hay que fomentar los contactos y más teniendo en cuenta el panorama político partidista que hay.
¿A qué te refieres?
Las organizaciones sociales tenemos que ser todavía más generadoras de un discurso, generadores de ideas, dinamizadores sociales, porque esto ya no es mediados de los 80 cuando todo se movía alrededor de los partidos. Ahora, las organizaciones sociales son el epicentro de ideas de discurso, de debate político y de muchas cosas. Tenemos esa responsabilidad.
¿Cómo se contempla la crisis de la política desde el Consejo?
Se dan situaciones que son absurdas. No puede ser que en temas de vivienda, en el seno del Consejo, se haya tenido un debate más elevado que el que se está dando entre políticos. Eso no tiene sentido desde un punto de vista democrático.
Esta entrevista fue publicada originalmente en la revista Tribuna de la Administración Pública en diciembre de 2003.
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