Entrevista a Cristina Pato

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Sorprende la madurez con la que Cristina Pato aborda la entrevista. Con tan sólo veinte años, la gaitera orensana ya conoce muy bien el sabor del éxito y a pesar de ello, sabe mantener admirablemente los pies en el suelo. Cristina se atreve a llevar la gaita a los ámbitos más insospechados, a aquellos lugares donde otros pensarían que se trata de una locura. Pero ella es arriesgada, innovadora, renovadora, abierta a todo tipo de retos, musicalmente hablando. Corren nuevos vientos para la gaita y "Xilento", el nuevo disco de Cristina, explora maravillosamente bien estos mundos tan diversos, desde el blues hasta el son latino, con colaboraciones de lujo. |
EUGENIA RODRÍGUEZ / UNO CONTENIDOS
"Xilento" es tu segundo disco en el mercado. ¿Qué diferencias existen con respecto al primer disco?
Sobre todo de edad, han pasado dos años desde mi primer trabajo, que saqué con dieciocho años, han sido dos años vividos muy intensamente. Se trata del paso lógico con respecto al anterior disco, que se grabó con muy poco presupuesto, este está grabado con más calidad, en él hay experimentación, renovación de instrumentos...
¿Cuáles han sido las influencias o referencias en que te has basado para realizar este último trabajo? ¿Qué mundos has explorado en él?
Bueno, pues de todo un poco, además de todos los viajes y giras, vivencias, gente que conocí, he puesto en práctica las influencias que más me tocaron. Me apetecía demostrar que la gaita es un instrumento internacional con el que se puede hacer todo tipo de música.
"Xilento" viene a significar algo así como "hambriento, ambicioso". ¿Son calificativos que podrían aplicarse a tu forma de trabajo, te consideras una artista ambiciosa?
Me considero ambiciosa como todo el mundo, tengo hambre y sed de beber de nuevas culturas, sobre todo en mis viajes... Soy ambiciosa en el sentido en que mis discos son bastante arriesgados, ¿por qué con la gaita no hacer lo mismo que con otros instrumentos, como es el caso del piano?
En este trabajo cuentas con importantes colaboraciones, como la de Javier Vargas o José Peixoto, guitarrista de Madredeus. ¿Qué aportan a tu disco estos músicos, qué criterios seguiste a la hora de elegirlos?
Me apetecía contar con un guitarrista eléctrico que no tuviera nada que ver con el mundo del folk y la música tradicional, el hecho de que Javier Vargas haga un tema para gaita es una pasada, porque te obliga a adaptarte, a ampliarte... es la forma más natural de adaptarse, renovarse y evolucionar. En cuanto a los músicos portugueses creo que la calidad de su trabajo es alucinante; me apetecía colaborar con gente diferente, que diera variedad, porque yo pretendo desarrollar un concepto heterogéneo de la música.
Cristina, ¿desde cuándo esta vocación por la música tradicional gallega?
Desde muy pequeña, yo soy la pequeña de cuatro hermanas y todo empezó como un rebote de hermana pequeña, de ahí poco a poco tuve la suerte de poder hacer la carrera de piano, también he estudiado violín, piano... Toda la vida he mamado la música tradicional, de ahí mi interés.
¿Cuáles son los lazos que unen la música tradicional gallega con la portuguesa, qué tipo de conexiones se dan?
Unen muchísimos lazos, Portugal es un país al mismo tiempo tan lejano y tan cercano... Yo, más que de conexiones o lazos, destaco la gran calidad de sus músicos, me apetecía mucho contar con ellos.
La gaita está viviendo uno de sus mejores momentos, con la difusión a nivel nacional e internacional de gaiteros como Carlos Núñez, Hevia y tú misma ¿Cuál es el nexo común entre vosotros, cómo son las relaciones entre vosotros?
Relación personal tengo muchísima con Hevia, para mí es un ejemplo a seguir, se trata de una persona que vende muchísimos discos, pero sigue siendo igual de sencillo, de humilde, de buena persona. Los tres tenemos estilos completamente diferentes, cuando se consolide la gaita no nos compararán tanto.
¿Qué le debes a tu aparición en el anuncio de Freixenet de las navidades 1999-2000? ¿Cómo influyó esta incursión publicitaria en tu carrera?
Influyó mucho, porque hizo que mi primer disco durara dos años, la gira se cerró con más de ciento y pico conciertos, fue un momento muy importante en mi carrera.
¿Cómo se lleva este éxito siendo tan joven?
Bien, tengo el apoyo de mi familia y sigo machacando en el piano, esto te ayuda a mantener los pies en el suelo y estar al margen de las críticas.
Gaitera, pianista y ahora también cantante. ¿Cómo ha sido la experiencia de ponerse delante del micrófono, piensas continuar haciéndolo en próximos trabajos?
No, ni mucho menos, era una espinita que tenía clavada. Me apetecía hacerlo como un guiño y la compañía me ayudó, para mí la voz es uno de los instrumentos más completos y más difíciles. Era un poco la coña, la gracia y, también, una curiosidad.
¿Qué aspectos de la música te gustaría explorar en próximos trabajos, hacia dónde te gustaría encaminarte?
Estoy abierta a todo, de hecho voy a colaborar con grupos de punk y heavy metal. Quiero demostrar que con la gaita tiene cabida en todos los estilos musicales.
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